Las razones de la quema de todo y las posibles consecuencias

Por Alejandro Bonzi

La cantidad de incendios forestales a gran escala ocurriendo ahora es un fenómeno sorprendente y preocupante. El Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC) alertaba en octubre del año pasado sobre los riesgos de ocurrencias más frecuentes y graves de incendios forestales por efecto del cambio climático. Esto es particularmente grave atendiendo que los incendios forestales son considerados hoy en día  como uno los principales responsables de la pérdida de superficie boscosa en el planeta.

Solamente en América Latina, Paraguay, Bolivia, Perú y Brasil sufren incendios forestales de grandes magnitudes desde hace ya varias semanas, todos ellos ocurriendo simultáneamente y casi sin ninguna acción pertinente por parte de las autoridades públicas. La excepción es el gobierno boliviano, que ha adquirido el servicio de aviones especializados para combate a grandes incendios. La magnitud de dichos incendios fue tanta que hasta la NASA difundió imágenes de los focos de incendios en América del Sur a través de su plataforma digital.

En Paraguay ya han sido afectadas más 60.000 hectáreas de bosques chaqueños, los cuales involucran tanto a bosques pertenecientes a terratenientes ganaderos como también a reservas naturales. El incendio en la frontera se vio agravado por otros incendios provenientes de Bolivia, país que ya se veía fuertemente afectado por varios focos en la región de Santa Cruz, con más de 1.000.000 hectáreas de bosques y pastizales perdidos. En el Brasil se registran incendios sin precedentes con más de 80.000 focos registrados en todo el país, encontrándose más de la mitad de los mismos en la Amazonía. En el Perú se registraron al menos 98 incendios forestales según las autoridades oficiales.

Si bien los incendios forestales pueden presentarse de forma natural, es importante aclarar que esto solo ocurre en ciertos ecosistemas y bajo ciertas condiciones climáticas. Sin embargo, la magnitud de estos recientes incendios forestales solamente puede explicarse si asociamos los mismos a actividades humanas propias de las prácticas extractivistas.

En las regiones afectadas el fuego es ampliamente utilizado como herramienta para control de pastizales en ganadería y para “limpieza” de superficies vegetales en general como paso previo a emprendimientos agroganaderos y mineros que requieran superficies libres de vegetación para poder funcionar. Para tener mayor efectividad en la “limpieza”, dicha práctica suele intensificarse en las estaciones secas, en las que la cantidad de lluvias y de humedad disminuye, lo cual hace a la vegetación más propensa a quemarse. Estas quemas generalmente se realizan sin criterios técnicos, por lo que los incendios fácilmente pueden diseminarse por vastas regiones alcanzando proporciones difíciles de controlar.

Otros factores que contribuyen a generar incendios más fuertes son la deforestación a gran escala y la degradación de los ecosistemas, ya que secan el clima local, lo cual deja a la vegetación mucho más propensa a incendiarse. Esta situación se ve aún más agravada por la falta de control por parte de las autoridades públicas sobre estas prácticas, además de la tardía o nula respuesta que pueda darse como reacción. Sofocar grandes incendios forestales requiere mucha inversión en infraestructura y planes de acción para su respectiva prevención y mitigación.

Estos incendios a gran escala generan impactos ambientales terribles. Mediante el humo de las quemas se liberan enormes cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera que  contribuyen directamente al cambio climático. Esto también impacta de forma directa en la calidad del aire, tanto en las zonas aledañas a los incendios como también a cientos de kilómetros de los mismos ya que el humo y las partículas producidas tienen una amplia capacidad de dispersión. Además se degrada la estructura de los bosques, especialmente en ecosistemas sensibles como el Chaco. También cabe mencionar que estos incendios podrían impactar negativamente en el ciclo del agua, ya que podrían alterar las lluvias a nivel mundial y la cantidad de agua dulce disponible. Finalmente, se estima una pérdida gigantesca de biodiversidad y un impacto negativo sobre las comunidades indígenas y rurales que dependen íntegramente de su medio circundante para subsistir.

Los gobiernos de países como Paraguay tienen que tomar seriamente medidas de prevención y mitigación de incendios forestales. Las políticas ambientales son más urgentes teniendo en cuenta que a nivel nacional el gobierno promociona y fomenta al agronegocio como motor de la economía, sin tomar en cuenta que el mismo se relaciona de manera directa con estos episodios tan siniestros ocurridos en las últimas semanas. El ejemplo más triste a destacar es el de Brasil, que de la mano del presidente Bolsonaro ha desmantelado las políticas ambientales, contribuyendo con la mayor tasa de incendios forestales en la Amazonía, lo que significa una pérdida para el planeta entero.

Licenciado en Ciencias con Mención en Biología por la Universidad Nacional de Asunción. Activista socio-ambiental al servicio de las comunidades.

Fuente de imagen: autor

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