Desfinanciar la Formación Profesional no es el camino para la reactivación económica

Por Alfredo Javier Mongelós González*.

Esta semana ha entrado en debate un Proyecto de Ley presentado ante la Cámara de Diputados del Paraguay que busca reducir los costos de la formalización del empleo en el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). La propuesta apunta a exonerar a dicho sector del Aporte Obrero Patronal de 2,5% sobre el salario de trabajadores formales. De esta manera, afirman los propulsores de dicho proyecto de ley, se lograría reactivar la economía de estos sectores.

La propuesta, innegablemente, tiene buenas intenciones. He observado incluso que se han realizado análisis de datos muy interesantes para sostener la idea del proyecto de ley. Sin embargo, muchas de estas ideas solo han tocado la superficie del asunto. Para proyectos de esta envergadura, es necesario realizar un análisis de fondo mucho más exhaustivo.

Voy a referirme específicamente a una porción del Aporte Obrero Patronal que se verá afectada de aprobarse el proyecto de ley. Del 2,5% que se busca reducir, poco menos de la mitad está directamente relacionado a recursos que financian la formación profesional en Paraguay. Específicamente, el 1% de todos los Aportes Obrero Patronales, por disposición de la Ley 1652/2000, van destinados al Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral de la Republica (SINAFOCAL). A su vez, dichos recursos se dividen en un 70% para el Servicio Nacional de Promoción Profesional (instituto de formación pública más grande de la Republica) y el 30% a SINAFOCAL, como órgano rector del sistema.

La gran cuestión aquí es pensar si ese 1% del Aporte Obrero Patronal es una carga, o si constituye en una inyección económica con un efecto multiplicador enorme a largo plazo. Veamos algunos elementos para el análisis.

Tanto la teoría económica como la práctica real demuestran que el mayor costo hundido que tiene cualquier tipo de emprendimientos está relacionado directamente a dos factores: uno, la formación del capital humano; y, dos, la selección de la mano de obra adecuada para ocupar diferentes tipos de puestos de trabajo. La razón de SINAFOCAL es, justamente, contribuir con alivianar ambos costos. De ahí que los beneficiarios del sistema son jóvenes buscadores de empleo, trabajadores del sector formal, trabajadores del sector informal, trabajadores actualmente desocupados, personas en estado de vulnerabilidad, pequeños productores agrícolas, empresas e industrias. Para muchos de estos sectores, que de otra manera no conseguirían acceder a algún tipo de formación y capacitación profesional, este sistema es un beneficio y no una carga social.

Sistemas similares existen en todo el continente y son financiados por el Aporte Obrero Patronal, como el SENA de Colombia (2%) y el INA de Costa Rica (1,5%). En Argentina tenemos un caso reciente, donde se ha presentado hace unos días nada más un proyecto de creación de un Sistema Nacional de Formación que permita enfrentar la crisis económica actual a través de la educación para el empleo. En suma, en Paraguay no estamos en una dirección equivocada.

En el debate sobre eliminar el financiamiento a SINAFOCAL del Aporte Obrero Patronal, surgen voces que proponen que la fuente del financiamiento sea el Tesoro Público Nacional. Es decir, proponen generar un gasto adicional al Estado, que, dada la crisis actual, deberá recurrir a sus impuestos para financiar un sistema que no está relacionado a la política fiscal. La formación profesional hoy recae en un órgano tripartito rector de SINAFOCAL, en el que participan sectores como la Unión Industrial del Paraguay (UIP), la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (FEPRINCO), el Consejo de Gobernadores, intendentes municipales y centrales obreras de trabajadores. La formación profesional no es simplemente un certificado. Es un instrumento real de reactivación económica y formalización autofinanciado.

El siguiente gráfico explica la lógica del sistema. La formación profesional apunta a elevar la calidad y capacidad del trabajo profesional, lo cual redunda en mayor formalización y, en consecuencia, en mayores ingresos para el IPS y mayor actividad económica.

Este sistema debe entenderse dentro un contexto muy particular de exclusión económica, social y educativa de sectores importantes de la población. En Paraguay, el 26% de la población debería acceder a la educación superior (2.057.364 personas entre 18 y 35 años), pero solo el 15% de dicha población lo hace (310.000 mil personas). Unas 1.625.000 personas que deberían asistir no lo hacen, y el gran factor de la deserción es la dificultad económica que sufre este sector.

Es ahí donde la formación profesional gratuita ejerce un papel diferenciador importante. Para los beneficiarios directos, esta formación podrá significar mayores ingresos para mejorar su calidad de vida y, a partir de ahí, para sostener de manera adecuada sus estudios. De esta manera, se benefician de forma indirecta otros sectores, ya que técnicos y profesionales mejores formados son más productivos y eficientes, lo cual es positivo para las pequeñas y medianas empresas.

La gran cuestión aquí es pensar si ese 1% del Aporte Obrero Patronal es una carga, o si constituye en una inyección económica con un efecto multiplicador enorme a largo plazo.

La crisis actual es de una envergadura extrema y hay que estar consciente de ello. Sin embargo, no debemos utilizar la situación para lanzar proyectos cortoplacistas sin medir el impacto real que podrían tener, incluso, en el PIB. Si bien debemos buscar constantemente mejorar las condiciones de trabajo y reducir los costos de la formalización, modificar el financiamiento de SINAFOCAL sin un análisis amplio de los efectos que podría tener, no es el camino correcto.

Deberíamos incluir en el análisis otro tipo de medidas económicas que permitan tener un impacto favorable en las Mipymes. Como ejemplo, en Argentina existen créditos fiscales para las empresas que capacitan a su personal. Presentando los certificados de formación en un sistema integrado, las empresas obtienen descuentos al realizar sus pagos de impuestos. De esta manera reducen sus costos, pero al mismo tiempo revalorizan su capital humano. Existen fórmulas que podrían llevar a resultados positivos para todos los sectores (GANAR/GANAR), pero para explorar estas opciones para construir una sociedad mucho más equitativa con iguales condiciones para todos, debemos dejar de lado el populismo.

* Economista. Secretario Técnico de SINAFOCAL.

Ilustración de portada: Roberto Goiriz.

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