“Los que van y transan con Cartes y Mario Abdo no deberían estar en el PLRA”. Entrevista a Efraín Alegre

Por Marcos Pérez Talia.

El presidente del PLRA, Efraín Alegre, reflexiona en esta entrevista exclusiva para Terere Cómplice sobre las principales líneas políticas que dejó la Convención partidaria del pasado 15 de noviembre de 2020. Plantea su visión sobre la línea opositora partidaria, los resultados de la Convención y el controvertido pedido de prórroga de mandato y desdoblamiento de elecciones. 

¿Qué significan para el PLRA los resultados de la Convención?

Lo más relevante del resultado de ayer es la legitimidad que dan los convencionales a la línea política partidaria. Eso es muy importante. Cuando hablamos de línea de oposición la gente identifica, en primer lugar, a la lucha frontal contra la corrupción del gobierno de Mario Abdo Benítez. También de una manera muy clara al enfrentamiento a la mafia, y eso es a Horacio Cartes como jefe de la mafia en el Paraguay. Además de enfrentar al copamiento de las instituciones democráticas.

¿A qué se refiere con el último punto?

Sabemos que nuestra democracia tiene muchas falencias, con tanta desigualdad, con tantas deudas en el área de salud, educación, en el acceso a derechos humanos fundamentales. Pero ahora la situación es todavía peor porque estamos hablando de que el Poder Judicial está atrapado. Y no lo decimos nosotros, sino organizaciones internacionales como Freedom House, que dice en su último informe que el Poder Judicial está controlado por el narcotráfico, lavado de dinero y la corrupción. 

Entonces, tenemos la situación de que esta mafia, en un entendimiento con el gobierno (hoy el poder real es Cartes, Mario Abdo es la figurita de papel), toma el poder y el control de las instituciones democráticas. Así, controla el Poder Ejecutivo, el Congreso, la Fiscalía y el Poder Judicial. Controla también el partido de gobierno, siendo capaz de prorrogar el mandato de su elemento puesto como presidente de la ANR de una manera inconstitucional e ilegal.

Estamos en el peor momento del proceso político iniciado luego de la caída de la dictadura; viviendo una institucionalidad democrática controlada por el crimen organizado y la mafia. Es decir, estamos en lo que alguna literatura define como “Estado mafioso”, donde las instituciones se mueven en función de los intereses de la mafia, de grupos de corrupción, y no en función de la institucionalidad democrática y las leyes generales, sino sometidos a esos grupos.

Esa es nuestra visión desde la oposición. Y el domingo los convencionales dijeron “sí, estamos de acuerdo con la línea opositora”. Con un agregado: que también quieren que se les castigue a los liberales que no están en esa línea, es decir, a los que van y transan con Cartes y Mario Abdo. Ellos no deberían formar parte del PLRA. Ese es el mensaje poderoso que surgió en esta convención: “Queremos a este partido en la lucha, que enfrente a la mafia y la corrupción, que haga oposición”.

¿No resulta paradójico que siendo un partido de oposición tengan que votar si seguir o no una línea opositora?

Resulta efectivamente extraño que el principal partido de oposición tenga que estar ratificando constantemente en su Directorio y su Convención la línea de oposición, cuando que somos oposición. Eso refiere a que lamentablemente hemos tenido un grupo de parlamentarios que responden a otros intereses. Como el grupo de Blas Llano que directamente forma parte de un acuerdo con el cartismo, lo que se llama el “llano-cartismo”. Ellos ya en 2017 acompañaron la enmienda, formaron parte del equipo que atropelló la institucionalidad y, sobre todo, las resoluciones del partido aprobadas en 2015, 2016 y 2017. 

Algunos creerán que Efraín Alegre lo toma como una causa de orden personal. Incluso a veces desde los medios se pretende reducir la discusión política, el posicionamiento o la acción política a una cuestión banal, de meras relaciones públicas. Dicen que el problema es que “Efraín no les atiende el teléfono”. Para tratar de sacarle rigor, la esencia, la naturaleza que tiene la política, entonces lo reducen a cuestiones nimias como esta. Sin embargo, no es así. 

Nosotros nos vemos presionados cuando votan a favor del acuerdo Cartes-Macri o votan en contra del proyecto de ley Ñande Energía, que es una posición del PLRA para que los paraguayos y paraguayas accedan a energía más barata. Fue nuestro compromiso electoral y de todos ellos que también hicieron campaña con ese compromiso; sin embargo, a la hora de votar, votaron en contra de la gente. El electorado liberal se indigna y nos reclama. Nos preguntan qué estamos haciendo y por qué no se los echa. La presión interna para encontrar una solución es  muy fuerte, nos piden una sanción a los parlamentarios que traicionan a la causa ciudadana. Eso también fue aprobado en la Convención.

¿Qué pasa con el pedido de un sector de prorrogar mandatos y desdoblamiento? 

Se había planteado en la Convención que se incorporara al orden del día el desdoblamiento, aunque no correspondía. La convocatoria fue hecha con base en tres temas, no otros. No se podía incorporar, además, porque eso sigue un procedimiento, es una convocatoria con treinta días de antelación. Eso en primer lugar. 

En segundo lugar, sí, siguen insistiendo. Digo yo, qué grave es lo que pasa en las élites políticas. Me tuve que corregir porque en algún momento dije que nos falta una mayor cultura de la institucionalidad a los paraguayos y paraguayas, pero, en realidad, el paraguayo y la paraguaya son fuertes en la defensa de la Constitución, de la ley. Se indignan y son capaces de salir e incendiar un Congreso cuando ven que esa norma fundamental está siendo violentada. 

Entonces, me corrijo y digo: qué mal está nuestra élite política, nuestros dirigentes políticos, congresistas, senadores —muchos de ellos abogados de gran formación—, que sin ningún tipo de vergüenza están no solamente planteando, sino llevando adelante una campaña feroz a partir de la violación de la Constitución. ¡Qué grave! Esa es la gente que conduce el país. 

Resulta efectivamente extraño que el principal partido de oposición tenga que estar ratificando constantemente en su Directorio y su Convención la línea de oposición, cuando que somos oposición. Eso refiere a que lamentablemente hemos tenido un grupo de parlamentarios que responden a otros intereses. Como el grupo de Blas Llano que directamente forma parte de un acuerdo con el cartismo, lo que se llama el “llano-cartismo”.

No se pueden prorrogar mandatos. ¿Acaso mañana Mario Abdo Benítez nos puede decir que a causa de la pandemia ir a unas elecciones no sería conveniente, entonces va a prorrogar su mandato por otros dos años? Obviamente que es inconstitucional. Entonces, ¿por qué algunos parlamentarios plantean prorrogar mandatos sabiendo que es ilegal? O plantean hacer elecciones en otras fechas. “Dentro de cinco meses”, dijeron, cuando la ley dice claramente que solo hay dos momentos electorales: para las municipales y para las nacionales. Tenemos incluso parlamentarios que aprobaron esa ley, y ahora proponen “vamos a hacer nomás en febrero”. Alguno que otro incluso planteó adelantar. 

Lo que plantean es violar la ley sin empacho. Eso es grave y es lo que retrata la crisis de la dirigencia política. Por eso está tan cuestionada la política en Paraguay. Mejor dicho: los políticos.

Imagen de portada: AFP – Norberto Duarte

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