Las excusas del Gobierno y sus medias verdades sobre el mecanismo COVAX

Por Rodrigo Ibarrola.

Sigue la insatisfacción ciudadana sobre las políticas del gobierno para combatir la pandemia. Las vacunas llegan en números insuficientes, las que llegan no se usan como se espera porque no hay una campaña seria para acercarlas a las personas que necesitan, y el Gobierno tampoco se esfuerza por convencer a quienes dudan de las vacunas, de que estas sí funcionan, no suponen mayores riesgos para la salud, pueden salvar vidas y evitar la ruina económica de familias. En medio de todo esto, de tanto en tanto, se usa al mecanismo COVAX como una excusa para esquivar la responsabilidad cuando la presión se eleva. El Gobierno ya expresó que la razón principal de la carencia de biológicos fue que “nos jodieron con el tema COVAX”. Esto fue replicado por funcionarios, médicos y parlamentarios. Tanto que, finalmente, el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Luis Roberto Escoto, abandonó el país. Nada más el 1 de junio, se publicó que el senador Blas Llano acusó a COVAX de ser una estafa ante la Unión Interparlamentaria.

Las críticas contra el mecanismo COVAX nunca fueron seriamente cuestionadas. Los medios de comunicación incluso se adhirieron a la ola, quedando la sensación de que dicho mecanismo tenía una animadversión aviesa hacia nuestro país. No hubo voces que indaguen y expliquen sobre cómo funciona COVAX. Desde aquí intentaremos llenar ese vacío. 

El mecanismo COVAX es un sistema internacional creado para mancomunar recursos con el objetivo de acelerar el desarrollo de las vacunas y asegurar un acceso equitativo entre países, independientemente del nivel de ingreso. Fue creado por la Alianza Gavi, la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la estructura de COVAX, CEPI se enfoca en la investigación y desarrollo de las potenciales vacunas; Gavi en la adquisición y distribución; y la OMS en el desarrollo de las políticas de vacunación. La meta de todo este sistema es —y esto es importante señalar— disminuir el impacto social y económico de la pandemia, reducir su mortalidad, e inmunizar al 20% de la población de los países miembros. Para ello el plan fue distribuir al menos 2.000 millones de dosis de vacunas para finales de 2021. 

Para participar del mecanismo COVAX se establecieron varias vías. Los países interesados debían adelantar el 15% del valor de las vacunas solicitadas, más otro monto por garantía, hasta octubre de 2020. Estos países pertenecen al grupo denominado «autofinanciado». Otra forma de participar fue a través del Compromiso Anticipado de Mercado (CAM), una plataforma creada para reunir fondos que permite a países de ingresos bajos recibir vacunas en carácter de donación. Los recursos destinados a este grupo provienen de donantes como gobiernos de países ricos, corporaciones, fundaciones, etc. Paraguay, por su nivel de ingresos, no forma parte de este grupo, sino de los autofinanciados.

las acusaciones a COVAX pretenden esconder el hecho de no haber asumido riesgos para concretar acuerdos bilaterales con la debida antelación, así como menoscabar las decisiones diplomáticas que imposibilitan la llegada de vacunas producidas por China (como sí lo hacen los que lideran la vacunación en la región).

Menos conocida es la forma en la que opera el programa de distribución de las vacunas, que cuenta con dos fases. La primera —y fundamental— apunta a cubrir hasta el 20% de la población de cada país, que sería la proporción de grupos prioritarios de riesgo. Además, es el porcentaje mínimo previsto para todos los participantes autofinanciados; para el Grupo CAM, se prevé un 28%. La segunda fase, destinada a los demás grupos de riesgo, recién será activada una vez que todos los países hayan recibido suficientes vacunas para cubrir la población objetivo de la primera. Es decir, en el caso de Paraguay, que abonó el adelanto para cubrir un 30% de la población (4.279.800 dosis), recién recibiría el 10% restante una vez que se haya cumplido el prerrequisito. 

Gráfico 1. Fases de asignación y distribución de vacunas

Fuente: Concepto para la asignación equitativa de vacunas a través del mecanismo COVAX.

Ya desde un inicio los impulsores anticiparon que las vacunas no estarían disponibles inmediatamente. Esto lo sabían los gobiernos involucrados. Al tiempo de anunciarse que las cantidades serían insuficientes para la Fase 1, determinaron que las dosis se asignarían en rondas que cubrirían, de ser posible, el 3% de la población, o bien la que fuese posible, según disponibilidad, como finalmente resultó. Ese porcentaje se estimaba suficiente para alcanzar al personal asociado a la primera línea de atención médica, que fue priorizada. Luego seguirían rondas incrementales, es decir, cada una serviría para cubrir una población mayor que la anterior. 

Con base en acuerdos firmados, el calendario preliminar (Gráfico 2) de suministro para nuestra región estimaba inicialmente una disponibilidad de 20 millones de vacunas para marzo de 2021, cuya distribución estaba supeditada a los contratos con las farmacéuticas, ensayos clínicos, aprobación de los reguladores, cadenas de producción y entrega, disponibilidad de recursos, entre otros. Sin embargo, las demoras en la cadena de producción redujeron la previsión, por lo cual el calendario tuvo que ser reajustado en dos ocasiones. 

Gráfico 2. Previsión de suministro para la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En millones de dosis

Fuente: Informe de Previsión de suministro global de COVAX de la Alianza Gavi.
Nota: Suministro refiere a vacunas puestas a disposición por el fabricante.

Una vez disponibles las vacunas, las propuestas de asignación para las rondas son elaboradas por el Grupo de Trabajo de Asignación Conjunta (JAT, en inglés) y validadas por el Grupo de Validación de Asignaciones Independiente (IAVG, en inglés) que luego son aprobadas por el Director General de la OMS y comunicada a Gavi. 

Las asignaciones de vacunas para la primera ronda —entregadas entre marzo y mayo— fueron discutidas y aprobadas por consenso entre el 22 y 23 de febrero, posteriormente publicadas y actualizadas en marzo. Debido a los problemas de AstraZeneca en su cadena de producción —ya que la mayoría de los países tiene asignados esos biológicos—, se acordó que a cada país le serían asignadas vacunas suficientes para cubrir entre 2,2% y 2,6% de su población, con excepción de los países pequeños por el alto costo logístico de envíos reducidos. La cartera de vacunas aprobadas y asignadas hasta ese momento eran tres: la AstraZeneca/Oxford, las producidas por SK Bioscience, en Corea del Sur y por el Serum Institute (Covishield), en la India, y la de Pfizer/BioNTech, fabricada por Pfizer Europe MA EEIG, en Bélgica. Actualmente, la lista también incluye a las vacunas de Janssen, Moderna y Sinopharm. 

Así, como estaba previsto, a países más pequeños que Paraguay le fueron asignadas una cantidad suficiente para abarcar a un número mayor de personas que al resto de los países, dado su menor población, conforme se denota en el Gráfico 3. 

Gráfico 3. Primera ronda de asignaciones a países de la OPS. Proporción de población a cubrir.

Fuente: Elaboración propia con datos de la OPS.
Nota: En tono oscuro, los pequeños países en desarrollo.

En la relación entre asignación y distribución de vacunas, no se distingue patrón de preferencia ni sesgo particular a favor o en contra de ningún país. Los países pequeños y los demás recibieron, en promedio, 74% y 73%, respectivamente, de lo que corresponde a sus asignaciones, con Paraguay ubicado encima del promedio con el 100% de las vacunas asignadas recibidas o en tránsito (Gráfico 4).

Gráfico 4. Distribución de vacunas a países de la OPS. Proporción de entregadas y en tránsito con relación a la primera ronda de asignaciones

Fuente: Elaboración propia con datos de la OPS, actualizado al 30 de mayo de 2020.
Nota: En tono oscuro, los pequeños países en desarrollo.

De todo lo abordado, queda claro que, cuando el Presidente anunció la llegada de vacunas para febrero, aún no se había aprobado asignación alguna ni estaba prevista su disponibilidad por parte de las farmacéuticas; por lo que el anuncio fue, cuando menos, temerario. Además, dada la política de distribución expuesta y realizada, no cabía esperar ni promocionar la recepción de vacunas en los volúmenes anunciados, mucho menos denunciar discriminación alguna, ya que era harto conocido el hecho de que Paraguay recibiría no más de 304.800 dosis hasta finales mayo. Tampoco podía COVAX convertirse en el principal proveedor de vacunas del país, debido a que el objetivo del mecanismo nunca fue lograr la inmunidad de rebaño, sino vacunar al 20% de la población recién a finales de 2021.

En consecuencia, las acusaciones a COVAX pretenden esconder el hecho de no haber asumido riesgos para concretar acuerdos bilaterales con la debida antelación, así como menoscabar las decisiones diplomáticas que imposibilitan la llegada de vacunas producidas por China (como sí lo hacen los que lideran la vacunación en la región). Estos motivos, y no otros, tuvieron, con seguridad, un peso más preponderante en nuestra escasez de inmunizantes. Menoscabar el nombre de una institución que históricamente ha cooperado prolíficamente con el país en la erradicación de enfermedades no es lo que se necesita en este preciso momento.

Imagen de portada: ABC Digital.

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