Enfermedades Crónicas No Transmisibles: contexto mundial, prevalencia e impacto económico

Por María José Patiño Valiente.*

Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) son una de las principales causas de muertes anuales a nivel global. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) demuestran que las mismas han aumentado un 28% como causante de muertes en todo el mundo. El Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD por sus siglas en inglés) resalta que los jóvenes y adultos medios sufren más de ECNT. El 40% de estas enfermedades se dieron en personas menores a 70 años a nivel global y el 87% de estas muertes prematuras ocurrieron en países de bajos a medianos ingresos.  Desafortunadamente, la pandemia del COVID-19 ha frenado el avance que los países venían teniendo en frenar el progreso de las ECNT, además de  las deficiencias en materias sanitarias de los países. Muchos pacientes que sufren de una o varias de estas ECNT no han podido seguir con sus tratamientos o los mismos han sido postergados. A consecuencia de ello, las muertes ocasionadas por estas enfermedades han aumentado. Lamentablemente, los pacientes que viven con una o varias de estas ECNTs son más vulnerables de contraer y/o morir a consecuencia del COVID-19.

La prevalencia de las ECNTs es el resultado de una compleja interacción entre la salud de la población y el crecimiento y desarrollo económico de un país. Las mismas están fuertemente asociadas con tendencias como el envejecimiento de la población, procesos acelerados y no planificados de urbanización y la globalización de estilos de vida no saludables. Esto causa a su vez un decrecimiento de la productividad, prolongada discapacidad y una disminución en los recursos económicos de las familias, ya que en muchas ocasiones las personas deben utilizar sus propios medios para financiar sus tratamientos médicos. Como resultado, se dan excesivos gastos de bolsillos, que en algunos casos son catastróficos, que empobrece aún más a la población, ya que el sistema de salud en muchos países es deficiente.

Datos de la OMS permiten realizar un análisis regional por países agrupados por tipo de ingresos (países de bajos ingresos, países de bajos a medios ingresos, países de medios a altos ingresos, países de altos ingresos). Haciendo este análisis, el 77% de todas las muertes a causa de las ECNT ocurren en países de bajos a medianos ingresos. Las poblaciones jóvenes y en edades productivas son las más afectadas por estas ECNT en estos países, perpetuando así las condiciones frágiles de calidad de vida.   

Salvar y prolongar la vida de un paciente es responsabilidad del sistema sanitario del país. La mitigación y la prevención de contraer estas enfermedades deberían ser prioridades en el momento de diseño de políticas públicas. La mejora de la salud poblacional es el resultado integral de un crecimiento y desarrollo económico sustentable del país junto con una mejor educación y desarrollo urbanístico óptimo.

Así, la gravedad de estas enfermedades radica en las pérdidas humanas y en las discapacidades que las mismas generan a las personas que las padecen. Además, tiene un efecto macroeconómico debido al excesivo gasto en salud (privado y público) en el que se incurre a fin de tratar las mismas y a las pérdidas de productividad que ocasionan daños irrecuperables a la economía de un país. El Foro Económico Mundial (FEM) menciona en su reporte que la carga económica global en el tratamiento de las ECNT es de alrededor de 30 trillones de dólares, lo que representa aproximadamente el 48% del PIB global. A su vez, Deloitte señala que el gasto en salud actual a nivel global es aproximadamente de 8.7 trillones de dólares, del que el 50% está destinado al tratamiento de estas enfermedades. Los montos relacionados a estas enfermedades son notablemente altos y es urgente reducir su prevalencia en la población global.  

A raíz de esto, la OMS y el FEM proponen un conjunto de estrategias de intervención, conocidas como “mejores intervenciones para las ECNT, de manera a reducir el avance de estas enfermedades en la población. Se estima que las intervenciones desde el asesoramiento y la terapia con medicamentos para enfermedades cardiovasculares hasta medidas para prevenir el cáncer de cuello uterino implicaría una inversión de entre US$1 a US$3 por persona, dependiendo de si el país es de bajos o medianos ingresos. Los retornos de esta inversión evitarían millones de muertes prematuras y generarían millones de dólares de producción adicional. Se espera que los esfuerzos manifestados por la OMS ayuden a los países a continuar en sus esfuerzos de reducir la prevalencia de estas enfermedades en sus poblaciones. 

Padecer una o varias de estas ECNTs son nefastas, sin importar si el paciente habita un país de alto, medio o bajo ingresos y de que tenga una cobertura de salud universal o no. Probablemente los resultados sean óptimos en los tratamientos disponibles en países ricos en comparación con los países pobres; sin embargo, las consecuencias negativas afectan a todos. Salvar y prolongar la vida de un paciente es responsabilidad del sistema sanitario del país. La mitigación y la prevención de contraer estas enfermedades deberían ser prioridades en el momento de diseño de políticas públicas. La mejora de la salud poblacional es el resultado integral de un crecimiento y desarrollo económico sustentable del país junto con una mejor educación y desarrollo urbanístico óptimo. Además, la actual crisis desatada por la COVID-19 presenta una oportunidad para los países de aprender lecciones claves y rediseñar sus estrategias de salud pública de manera a proveer mejores servicios sanitarios para sus poblaciones. 

*María José Patiño Valiente es Economista, egresada con honores de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay. Ha realizado una maestría en Agronegocios y Economía Agrícola en la Universidad de Manitoba, Canadá. Tiene más de 10 años de experiencia trabajando para instituciones gubernamentales, academia y sector privado. Actualmente se encuentra trabajando como Consultora Internacional para diferentes empresas, especialmente en el sector agroalimentario. 

Ilustración de portada: Roberto Goiriz

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