Alternativas para la mitigación y prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles

Por María José Patiño Valiente.*

La alimentación cumple un rol fundamental en la propagación de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). La evidencia científica demuestra que una dieta rica en grasas saturadas y baja ingesta de frutas y vegetales, influye en la salud de la población debido al impacto de la misma en el desarrollo de la obesidad, diabetes y presión arterial. Al analizar la prevalencia y costo económico de estas enfermedades en sus poblaciones, varios países diseñaron e implementaron iniciativas para mejorar los hábitos alimenticios y promover un estilo de vida más saludable. El Cuadro A (ver al final del texto) presenta un resumen de las mismas.

La mayoría de estas iniciativas se han implementado en países de altos ingresos, motivados a mitigar la alta prevalencia de las ECNT. La Organización Mundial de la Salud en el Reporte Global de las ECNT ha mencionado que estas medidas de promoción de un estilo de vida más saludable y la provisión equitativa de cuidados de la salud en toda la población han contribuido en la mitigación y reducción de las ECNT en sus poblaciones. Además, favorecieron la reducción en el costo sanitario del tratamiento de las mismas, permitiendo un ahorro en el presupuesto de salud de estos países. Estas experiencias internacionales muestran que las estrategias focalizadas a potencializar el consumo local generan mayores beneficios a nivel poblacional. Por ejemplo, se ha estimado que una dieta basada en alimentos más saludables ayudaría al gobierno canadiense a ahorrar 19 billones de dólares por año, representando aproximadamente el 20% del presupuesto de salud para el tratamiento de estas enfermedades.  Sin embargo, en los países de bajos a medios ingresos, la implementación de iniciativas similares ha sido más difícil debido a factores como la falta de recursos económicos y la insuficiencia de datos sobre la cantidad de personas afectadas por estas enfermedades. 

Paraguay cuenta con su guía alimentaria. La misma tiene el objetivo de promover dietas y estilos de vida saludables, a fin de prevenir las ECNT y la malnutrición por déficit o exceso de ciertos alimentos. No obstante, de acuerdo al Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición de Paraguay (INAN), a pesar de contar con esta guía, existen otros factores en las elecciones saludables de alimentos por parte de la población tales como la cultura, la falta de acceso a opciones comestibles más saludables, la falta de conocimiento del contenido nutricional de frutas y verduras, el costo económico, entre otros elementos. La FAO en su oficina en Paraguay indica que cerca del 20% de la población no tiene acceso a una alimentación balanceada porque no se la puede costear. Esto se traduce a una subalimentación, que deriva en el consumo de platos altamente calóricos, ricos en grasas y carbohidratos, que, además, son más accesibles económicamente, dando lugar a sobrepeso y obesidad. Esta realidad contribuye al resultado de una población en la que 1 de cada 4 paraguayos presenta algún grado de sobrepeso u obesidad, de acuerdo a los resultados de la primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgos 2011.

Paraguay puede dar un mejor uso estratégico a sus recursos naturales de manera a beneficiar la salud de su población y reducir los gastos en el cuidado de la misma. Por ejemplo, como explica un reporte reciente de la FAO, el país ocupa los primeros puestos en las exportaciones de soja y de carne vacuna; sin embargo, ha incrementado en 300% el valor de importación de hortalizas y legumbres y más de 400% el valor de importación de las frutas, incrementando la dependencia externa hacia estos productos. Estos porcentajes reflejan la incapacidad de autoabastecimiento del país debido a deficiencias en una mejor asistencia a la agricultura campesina, la infraestructura y logística para el acceso de estos alimentos. La actual pandemia ha demostrado que la agricultura campesina ha podido contribuir a la seguridad alimentaria del país. Como lo mencionan en el siguiente análisis, los alimentos producidos en las zonas rurales han podido abastecer a sus centros urbanos reduciendo los eslabones en la cadena de comercialización de estos alimentos y disminuyendo su dependencia exclusiva al mercado de abasto de Asunción.   

La migración hacia una dieta más saludable a fin de mitigar y prevenir las ECNT es bastante compleja. No solo requiere el cambio de hábitos alimenticios de la población, sino también cambios en la oferta alimentaria existente. Por ejemplo, acciones de corto plazo y a pequeña escala, podría ser el mejoramiento nutricional de productos locales ricos en grasas. Sin cambiar la apariencia ni el sabor, se podría sustituir con micronutrientes claves como los aceites, mezclas de proteínas, adición de fibras saludables y cambios en el procesamiento. Esto luego podría conducir a un estudio clínico donde se podrían evaluar los beneficios a fin de brindar una aplicación directa en la población.

Paraguay puede dar un mejor uso estratégico a sus recursos naturales de manera a beneficiar la salud de su población y reducir los gastos en el cuidado de la misma. Por ejemplo, como explica un reporte reciente de la FAO, el país ocupa los primeros puestos en las exportaciones de soja y de carne vacuna; sin embargo, ha incrementado en 300% el valor de importación de hortalizas y legumbres y más de 400% el valor de importación de las frutas, incrementando la dependencia externa hacia estos productos.

Contar con guías alimentarias no basta. Es importante que exista una integración multisectorial que incluya a las distintas partes del gobierno, la industria alimentaria, los medios de comunicación y otras entidades relevantes de manera a que la población en general pueda optar por una alimentación más saludable. Es vital posicionar al sector agrícola de forma estratégica y como responsable clave para encarar la crisis sanitaria que generan estas enfermedades. La garantía en la calidad de estos alimentos permitirá reducir los costos médicos en los cuidados de la salud. 

*María José Patiño Valiente es Economista, egresada con honores de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay. Ha realizado una maestría en Agronegocios y Economía Agrícola en la Universidad de Manitoba, Canadá. Tiene más de 10 años de experiencia trabajando para instituciones gubernamentales, academia y sector privado. Actualmente se encuentra trabajando como Consultora Internacional para diferentes empresas, especialmente en el sector agroalimentario. 

Ilustración de portada: Roberto Goiriz

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