
por César Trapani
En junio y julio pasado se dieron debates sobre asuntos políticos en los colegios Comercio 1 y Técnico Nacional. Entre los panelistas estaban personajes públicos, como los periodistas Vargas Peña y Menchi Barriocanal, quienes hablaron principalmente de libertad de expresión. Tras las presentaciones, el Ministerio de Educación y Ciencias resolvió establecer que este tipo de encuentros sólo podrían darse con su autorización previa y siempre que exista una suerte de equilibrio. «Si es que hacemos un debate, donde va a ir por ejemplo Trovato, tiene que ir Zapag y que después la gente saque sus conclusiones». Con esas declaraciones, el ministro Riera justificaba la disposición, como supuesta garantía de pluralismo. Dicho de otro modo, la medida pretendía, sin más ni menos, intervenir en la organización de los futuros conversatorios estudiantiles para asegurar la reproducción del mensaje oficial.
