Asquerosamente

*Por Guillermo Cabral

Adolfo Grau, quien hizo la encuesta de las últimas elecciones para Última Hora, había expresado en esta nota: “Hay solo dos formas de hacer una buena encuesta. O actuás bien o te vendes asquerosamente”. Los datos del 22 de abril nos permiten decir que cuatro de las cinco encuestadoras no actuaron bien, produciendo la mayor diferencia entre encuestas y resultados de la última década. Si no actuaron bien, podríamos concluir (siguiendo la lógica de Grau) de que estas encuestadoras se vendieron asquerosamente.

El siguiente gráfico muestra las proyecciones de las diferentes encuestas antes de las elecciones y el resultado reportado por el TREP computado el 99.67% de las mesas.

grafico

Si bien es cierto que Ati Snead daba como ganador a Alegre, el resultado final estaba dentro de su “margen de error”, es decir, la diferencia entre su encuesta y el resultado final puede atribuirse totalmente al error propio de las encuestas. Las encuestas, por tomar una muestra pequeña, es normal que puedan errar como 3% para cada candidato. Fue, por lejos, la más cercana en estas elecciones.

Las otras encuestadoras dieron entre 8% y 12% más a Mario Abdo y entre 11% y 16% menos a Efraín Alegre, comparando con el resultado final. Esta diferencia es altamente improbable si la encuesta está bien hecha (no digo imposible solamente para ser técnicamente correcto, pero es casi imposible).

Hay varias razones adicionales por la que podemos asumir que lo ocurrido no fue producto de “errores”:

1)    No hubo un evento de tanta trascendencia que haya podido cambiar tanto el panorama desde la elaboración de estas encuestas hasta las elecciones. El debate fue una victoria para Alegre, pero que valga un 20% es muy exagerado.

2)    Los errores fueron no sólo para la presidencia. El Frente Guasu figuraba por arriba del PLRA en el senado en Capli, Grau y Taca Chase. El Frente Guasu no tuvo ni la mitad de votos para senadores que el PLRA.

3)    Casi todas las gobernaciones fueron mucho más cercanas que las proyectadas por las mismas cuatro encuestas, que proyectaban diferencias enormes a favor de la ANR. En central Capli estimaba más del doble de votos para Hugo Javier sobre Líder Amarilla. La realidad fue que Hugo Javier terminó teniendo unos 315.000 votos contra los 300.000 de Líder Amarilla.

4)    En lo que refiere a las bocas de urna, tanto Capli y Taca Chase las realizaron el día de las elecciones. Capli dio una ventaja de 11.8% y Taca Chase 12.9% a Mario Abdo. La diferencia terminó siendo de 3.7%. He aquí lo importante: las bocas de urna se basan en gente que ya votó y no meramente en intención de voto, que puede variar. Por lo tanto, son mucho más precisas que las encuestas. Aun así, tuvieron un error muy grande.

5)    Alguien sí se aproximó a la realidad. Ati Snead tuvo encuestas y boca de urna mucho más ajustadas a las preferencias electorales reales de la gente.

La parte estadística es clara, estos errores no pueden ser tales.

El por qué y para qué de estas encuestas falsas requiere un análisis político. Es mentira lo señalado por algunos como Duran Barba y otros, de que las encuestas no tienen efectos sobre el electorado. Varios estudios científicos han demostrado lo contrario. Por ejemplo, Agranov et al. (2012) muestran que las encuestas producen una mayor participación por parte del grupo que se percibe como ganador. Morton et al. (2015) muestran que las bocas de urna reducen la participación, aumentando la diferencia para el candidato ganador. Ambos efectos beneficiaron a la ANR. Un tercer efecto no estudiado, pero evidente, es sobre la financiación del perdedor. Es muy difícil conseguir financistas si una candidatura tiene todas las de perder.

No sólo los errores son llamativos, sino también el comportamiento de las algunas de las encuestadoras. Adolfo Grau tenía un contrato con el gobierno de unos US$ 2 millones que se había judicializado, Taca Chase había actuado como parte de la propaganda de Santiago Peña en los medios del Grupo Cartes en las internas de la ANR. Pero sin dudas, quien más extrañamente actuó en estas elecciones fue Francisco Capli.

“Alguien sí se aproximó a la realidad. Ati Snead tuvo encuestas y boca de urna mucho más ajustadas a las preferencias electorales reales de la gente”

La sensación de amplia vitoria por parte de Mario Abdo empezó el 1ero de marzo. Ese día, Francisco Capli fue a ABC cardinal a dar los números de su encuesta no pagada por ABC, que daban una ventaja de 31% a Mario Abdo. No olvidemos que eran días duros para la campaña de Mario Abdo. Mario Abdo había pedido la renuncia de Óscar González Daher y no era escuchado. Había pedido el juicio político al fiscal general del estado y lo perdió. Días después asumió la fiscala Sandra Quiñonez contra su voluntad. Todos estos acontecimientos daban señales de un liderazgo débil y ponían a Horacio Cartes como quien realmente tomaba las decisiones. El 31% de Francisco Capli llegó en el momento justo para la ANR.

Luego tenemos la foto de Francisco Capli en un restaurante con todo el equipo de campaña de Mario Abdo, más la boca de urna fallida, dar el segundo lugar a Lugo en el senado (que justo cuadraba con la teoría de que Lugo no transfería sus votos a Alegre y que nos convertiríamos en Venezuela de ganar la Alianza). También es llamativo que haya afirmado el día de las elecciones que la participación no juega un papel importante, cosa totalmente falsa. La alta participación históricamente fue favorable a la oposición (ver articulo “Voto de partidos tradicionales y participación”). Todo lo que dijo e hizo Francisco Capli ayudó a la ANR.

No es intención de este artículo culpar a las encuestas del resultado final, ni afirmar que los votantes son fácilmente manipulables. ¿Qué hubiese ocurrido si las encuestas mostraban una elección apretada desde un comienzo? Es imposible saber. Las campañas hubiesen sido muy diferentes, los temas discutidos hubiesen sido distintos, el análisis político hubiese sido otro, etc. Pudo haber pasado cualquier cosa. Pero lo importante es que haya consecuencias para este actuar inmoral de las encuestadoras. No debemos aceptar como sociedad que quienes hayan intentado manipular, con éxito o no, vuelvan impunemente en unos años a presentar sus trabajos con el supuesto carácter de técnico y profesional.

 

Referencias:

  • Rebecca B. Morton, Daniel Muller, Lionel Page, Benno Torgler, “Exit polls, turnout, and bandwagon voting: Evidence from a natural experiment”. European Economic Review, Volume 77, 2015, Pages 65-81, ISSN 0014-2921.
  • Agranov, Marina and Goeree, Jacob K. and Romero, Julian and Yariv, Leeat, What Makes Voters Turn Out: The Effects of Polls and Beliefs (March 22, 2012). University of Zurich Department of Economics Working Paper No. 67.

Imagen de portada: Diario Última Hora

 

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