
Por José Duarte.
Se termina un año signado por la incertidumbre sobre el futuro del actual gobierno. Durante su primera mitad, el tema predominante fue la desaceleración económica, con el consecuente malestar social y las frustraciones en las expectativas tras quince años de crecimiento económico. Este fue el telón de fondo de los acontecimientos que, luego, en la segunda mitad del año, configuraron una grave crisis política. Así, el escándalo del “acta secreta” de Itaipú salió a luz en un contexto favorable para un estallido social, en el que la protesta pudo haberse articulado a partir de una serie de demandas o reivindicaciones como soberanía nacional, desempleo, pérdida del poder adquisitivo, altos niveles de endeudamiento privado, inundaciones e incendios en el campo; entre otras.
