
Por Alejandro Bonzi*.
Las ganas de “volver a la normalidad” son, con seguridad, uno de los deseos más compartidos a nivel planetario. Desde que las afecciones provocadas por el SARS-CoV-2 (o Covid-19) fueran oficialmente declaradas como pandemia el pasado 11 de marzo, casi todos los países se encuentran con medidas que han modificado de forma sustancial el estilo de vida de sus poblaciones. A pesar de ello, en términos ambientales, muchas personas tienen por consuelo la errónea percepción de que por lo menos el planeta se está tomando “un respiro”. Sin embargo, esa idea se sostiene más por el deseo que por lo que sucede en la realidad. En efecto, cabe aquí la pregunta acerca de cuál era el estado ambiental al momento de ser declarada la pandemia, para no equivocarnos con el deseo de volver atrás.
