
Por Juan A. Martens Molas*
Sábado 19 de septiembre de 2023, 21:30. Un interlocutor a quien llamo Antonio para proteger su identidad está preparando su cena, cerdo al horno. Adobó con sal y limón, porque no tiene otros condimentos. Para calmar la añoranza, compró una caña, Tres Leones etiqueta negra de 250 mililitros, que decidió beber mientras se cocina su carne, que le había entregado su esposa, en la última visita conyugal, semanas atrás. El relato no extrañaría si se tratase de una persona en libertad. Pero Antonio está condenado a 10 años de prisión y lleva 8 cumpliendo pena en una de las 18 penitenciarías del país. Para disfrutar de estos gustitos, como dice, realizó varios pagos: por su celda individual, para tener teléfono, para cocinar, por su caña, por recibir visitas dentro del pabellón… “vos sabés doctor, aquí se paga por todo”, me recordó cuando me mandó una selfie con su menú de esa noche.
