Autores La espectacularización de la crueldad en el feminicidio de María Fernanda junio 23, 2025junio 23, 2025 🔊 Escuchar la entrada Por Asunción Collante El reciente asesinato de una adolescente ha vuelto a poner el foco en la cobertura mediática de estos crímenes, y resulta urgente señalar cómo los medios de comunicación abordan estos hechos. Desde el momento en que se supo de la aparición de María Fernanda, el pasado 31 de mayo, varios medios asumieron la cobertura de manera sensacionalista, basándose en un morboso detalle sobre cómo fue asesinada, presentándola como un cuerpo calcinado y ultrajado. La cobertura del feminicidio fue nuevamente desigual entre la víctima y el victimario, reproduciendo roles de género donde María Fernanda aparece expuesta, con su rostro y detalles íntimos, mientras que el presunto feminicida permanece oculto, protegido por un manto de anonimato y de protección por ser menor de edad. Esta dinámica no sólo invisibiliza la responsabilidad del agresor, sino que también contribuye a la estigmatización y revictimización de la joven. La intención es clara: presentar el caso como un espectáculo, resaltando características sorprendentes pero que, a la vez, se muestran como hechos aislados. María Fernanda fue despersonalizada, deshumanizada y reducida a un simple cuerpo debido a la forma en que ocurrió su feminicidio. Titulares como “Horror en Coronel Oviedo: hallan calcinado el cuerpo de la adolescente Fernanda Benítez y sospechan de su novio, también menor de edad” o “Caso María Fernanda: la habrían quemado sin uso de combustible” demuestran una visión sensacionalista y superficial del hecho. Tras el hallazgo de María Fernanda, largas horas de televisión y numerosos textos en prensa detallaron cómo fue planeado el asesinato por parte del presunto feminicida y su cómplice, a través de chats de WhatsApp. En una entrevista a una familiar de la adolescente, el zócalo titulaba: “La obligaron a abortar, la mataron y quemaron”, mientras la misma familiar revelaba que en un mensaje del muchacho a una amiga había “mensajes que dicen que ella se estaba desangrando (tras un aborto) y que le iban a liquidar nomás ya”. Otro medio que realizó una exhaustiva cobertura del caso también expuso estos chats. Conforme avanzaba la investigación, el reporte de la autopsia se convirtió en otra nota roja en la mayoría de las noticias: uno de los titulares decía “Fernanda Benítez, quemada viva, forense explica hallazgos de la autopsia”, “donde se detalla que la joven fue quemada viva, aunque presumiblemente inconsciente, ya que también se hallaron lesiones contusas en el cráneo que provocaron hemorragia cerebral sufridas estando aún viva”. Se describió minuciosamente la forma del asesinato, el hallazgo del cuerpo y se recrearon escenas “de terror” basadas en la agonía de la víctima. Sin embargo, en todo el cuerpo de las noticias no se contextualizaron las causas del hecho o, si lo hicieron, lo redujeron a un tema meramente privado, desconociendo que María Fernanda fue víctima de violencia sexual y feminicida. Para la antropóloga Rita Segato, el cuerpo de las mujeres es un espacio de disputa constante entre los hombres. Según Segato, la forma en que actúan, despojando a la mujer de toda dignidad, violándola y ultrajándola, envía un mensaje doble: por un lado, a los hombres, como una forma de empoderamiento para reafirmar su masculinidad; y por otro, a las mujeres, como advertencia o castigo, señalando que “esto les va a pasar si salen del molde del deber ser mujer”. La socióloga Esther Pineda, en su libro La mujer espectáculo, señala que la repetición de la descripción brutal de un feminicidio, lejos de sensibilizar, normaliza la violencia y fomenta la indiferencia ante el horror. Además, los medios suelen presentar a los agresores bajo la creencia errónea de que son “sociópatas, anormales o monstruos”, con el fin de convencer al público de que se trata de casos aislados y sorprendentes, eximiendo así a los perpetradores de su responsabilidad como autores de crímenes de género. Sin embargo, para Segato, estos agresores son personas completamente normales, ya que sus actos emergen del mandato de masculinidad, entendido como un espacio de prestigio que debe ser renovado constantemente. Esto lleva a que los hombres recurran a la violencia para restaurar una masculinidad percibida como perdida en un mundo cada vez más difícil de habitar. Aunque sepamos que los medios de comunicación, inmersos en una lógica mercantilista y machista, han reproducido y normalizado históricamente estereotipos de género, el feminicidio de María Fernanda no debe ser tratado como una noticia más para el consumo morboso y el olvido rápido. Es momento de que los medios adopten un enfoque de derechos humanos, con perspectiva de género que reconozca la dignidad de las víctimas, contextualice las causas estructurales de esta violencia patriarcal y visibilice la responsabilidad social y estatal en estos crímenes. * Lic. Asunción Collante Jara. Comunicadora, docente e investigadora social.