Elecciones

De ganadores y perdedores: claves para comprender las elecciones de medio término en Argentina


Walter Daniel Bogado *

Una antigua máxima futbolera reza: “no ganaron ellos, la perdimos nosotros”. Esta frase es muy utilizada cuando en un partido las condiciones y el contexto son favorables a un determinado equipo, pero una sucesión de hechos imprudentes y un conjunto de impericias y negligencias terminan con un resultado contrario y el triunfo para el contrincante. Por ende, la sensación post partido es de total desolación, bronca, impotencia…y la pregunta: “¿cómo es posible?”. Acto seguido la primera reacción es hacia los jugadores, con insultos e improperios, luego los cañones se orientan al cuerpo técnico y a la dirigencia; e incluso, muchas veces, a la misma hinchada por no haber alentado lo suficiente. Este panorama cabría para describir el “partido” que jugó el kirchnerismo peronista agrupado en Fuerza Patria, el nombre de su organización partidaria en 2025. La Libertad Avanza, el partido de Milei, se impuso de manera categórica ante un peronismo boquiabierto y paralizado. Por la forma y la contundencia de la victoria a nivel nacional, le cabe el mote de “batacazo electoral”.

No cabe dudas que Milei fue el gran ganador de esta elecciones legislativas de medio término en Argentina, que se celebraron el 26 de octubre pasado para renovar 127 de las 257 bancas de la Cámara de Diputados y 24 de las 72 bancas del Senado. El presidente triunfó a pesar de haberse topado con situaciones difíciles como la necesidad de tener que bajar a un candidato por vínculos con el narcotráfico, el escándalo de las sospechas de soborno que involucraron a su hermana Karina, la represión a jubilados, la negación a implementar la ley de emergencia en discapacidad, el caso del desfinanciamiento del Hospital Garrahan, su respaldo a criptomonedas fraudulentas, entre otros. Javier Gerardo Milei ha sido el gran ganador…¿y cómo se explica eso?

Milei se ha transformado en un líder. Fue de menos a más, de momentos de campaña en los que tuvo que salir huyendo, hasta visitas a ciudades de Córdoba y Santa Fe a plaza llena. Sin dudas, un fenómeno nacional; tal vez el único de su fuerza política. Una fuerza política que dice presente tanto en las grandes capitales como en las escuelas del interior con menos de cien votantes. Al electorado libertario poco le interesa las escasas dotes de rockstar del presidente demostradas en el Movistar Arena, mucho menos los escándalos de corrupción que salpicaron a su gobierno. Todo es aceptable con tal de evitar que el kirchnerismo retorne al poder. Para una importante porción de la población su figura es enigmática. Las claves del liderazgo de Milei sin duda están en su carisma, en su irreverencia a la hora de declarar. Es un líder que condice con los tiempos que corren en donde las redes sociales dominan la escena política. Y allí está Javier Gerardo Milei dominando los rankings. Milei discute ideas, ideas ya probadas, algunas vetustas, pero ideas al fin. Son ideas que se transforman en proyectos a mediano y largo plazo en palabras del primer mandatario. Propuestas que le hablan directamente a la franja etaria que llega hasta los 35 años, la misma en donde más apoyo logra el presidente. Así las cosas, La Libertad Avanza se consolida y se establece como una fuerza que legitima los idearios de derecha, y sigue sorprendiendo, pero cada vez menos.

¿Y el peronismo, la principal fuerza antagónica al presidente hoy? Lo primero que surge como explicación es que el movimiento perdió la brújula y, por ende, la proyección nacional. Parte de esa ausencia de proyección se debe a una interna que se vuelve tan intensa como absurda. Los números indican que mientras La Libertad Avanza tuvo presencia en los 25 distritos en Argentina, Fuerza Patria solo aportó presencia en 14 distritos. Dicen que todo laberinto se supera por arriba, y en política el “por arriba” es la proyección nacional, que el peronismo en la actualidad parece no tener. Pero no solo eso, el peronismo principalmente carece de ideas que convenzan. Si bien mantiene un 30% del electorado, tendrá que jugar una carta más ambiciosa si pretende llegar competitivo a 2027.

Otro protagonista significativo en estas elecciones en Argentina fue el ausentismo. Alrededor de doce millones de personas no fueron a votar, esto representa cerca de un tercio del electorado. En este segmento se encuentran los sectores más castigados y postergados de la población. Descreen de la democracia o, lisa y llanamente, no les interesa. La política tradicional les habla, pero no los escucha, y mucho menos los interpreta. El descontento y la apatía se cristalizan en la fase superior del desinterés político: el ausentismo. El ausentismo se ha convertido en un problema persistente y creciente, reflejando una tendencia preocupante para la vigencia democrática y la representatividad política. Sin embargo, nunca antes como en esta última contienda electoral. El ausentismo en elecciones no es solo un dato estadístico, es por sobre todas las cosas un alarmante signo de la apatía política en este primer cuarto de siglo XXI.

Las elecciones de medio término de 2025 finalizaron. Ganadores y perdedores siguen analizando los resultados con diferentes lentes, y desfilan por los medios de comunicación exultantes o con caras adustas según el espacio político de pertenencia. Quedan dos años por delante hasta llegar a octubre de 2027. Los desafíos que deberán afrontar tanto el gobierno como la oposición son diversos y complejos. Las elecciones dieron mucha tela para cortar. Unos y otros pueden equivocarse si trasladan estos últimos resultados proyectándolos a futuro. Como en una definición de futbol del tipo “mata-mata” de ida y vuelta, podríamos decir que se jugaron 90 minutos, restan los otros 90 para definir un ganador. Y al igual que en el fútbol, los pronósticos incomprobables siguen abiertos.

 

* Docente-Investigador de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego – UNTDF. Co-Fundador Consultora NOVACIS

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