
Por Marcos Pérez Talia
La oposición paraguaya inició 2025 con la misma inercia con la que venía desde el inicio del actual periodo de gobierno en agosto de 2023: relegada, sin una agenda política nítida y condicionada por una mayoría colorada que, por una razón estrictamente numérica, empuja sus voces a un segundo plano. En ese contexto, instalar temas con impacto real en la agenda nacional fue una tarea cuesta arriba.
