Género

¿Qué lugar estamos ocupando las mujeres en Paraguay?


Por Asunción Collante y y Verónica Patricia Villalba Morales

 En Paraguay la participación de las mujeres en los diferentes espacios sigue estando marcada por la sobrecarga laboral y de cuidados. Los datos recientes de la Encuesta Permanente de Hogares Continua 2022–2024 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que las mujeres registran, en general, tasas de ocupación más bajas que los hombres. Según el Gráfico 1 sobre la población ocupada correspondiente a los años 2022 y 2024, en ese último año hubo un total de 2.910.536 personas ocupadas, de las cuales 1.672.138 eran hombres (57,45%) y 1.238.398 mujeres (43%), con una diferencia de 15 puntos porcentuales a favor de los hombres.

A modo de clarificación, las personas ocupadas se definen como aquellas de 15 años o más que, en el período de referencia (generalmente una semana), trabajaron al menos una hora con o sin remuneración, o tenían un empleo del cual estuvieron ausentes por motivos temporales como enfermedad o vacaciones.

Gráfico 1. Población ocupada por año de encuesta, según sexo y categoría ocupacional (%)

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INE.

Respecto a las categorías ocupacionales, varias cuestiones llaman la atención. El gráfico 2 indica que el 7% de los hombres ocupados corresponde a la categoría de empleador/patrón, mientras que sólo el 3% de las 1.238.398 mujeres ocupadas es empleadora. Es decir, además de estar más desocupadas, las categorías de ocupación de las mujeres están relacionadas con roles tradicionalmente femeninos, de los que se perciben menos ingresos. Por ejemplo, los datos señalan que cerca del 8% es trabajadora familiar no remunerada y 16% trabajadora doméstica.

Gráfico 2. Población ocupada según sexo y categoría ocupacional (%). Año 2024

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INE.

Como se ve, existe una brecha de género estructural en el mercado laboral paraguayo. Esto luego se traduce en diferencias importantes en los ingresos que se perciben. Para el INE, el promedio de ingreso mensual (en miles de guaraníes) de la población ocupada hace referencia al ingreso promedio que perciben mensualmente las personas. Este indicador mide los ingresos salariales o por trabajo independiente. Así, durante el 2024, las mujeres ni siquiera alcanzaron el salario mínimo vigente (2.899.048 Gs.), ya que sólo perciben el 91% del mismo.  Incluso en el análisis de ganancias en ocupaciones similares, como se ve en el gráfico más abajo, pueden verse estas diferencias.

Gráfico 3. Promedio de ingreso mensual de la población ocupada por sexo y categoría ocupacional. Año 2024

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INE.

En suma, los datos revelan que, mientras los hombres predominan en sectores con poder de decisión y mejores ingresos, las mujeres seguimos siendo relegadas a trabajos precarizados. Así se reproduce y fortalece “el natural” poder masculino: cuanto más los hombres ocupan altos cargos, más hombres también construyen y se adueñan del discurso social, político y científico.

Un ejemplo de esta forma de exclusión en los niveles con mayor poder de decisión y acceso a recursos se pudo constatar en las designaciones de autoridades para el periodo 2025–2027 del Conacyt. Y es que 14 de los 15 titulares elegidos para Conacyt son hombres y solo 1 es mujer. Entre las autoridades suplentes, 9 son hombres y 6 mujeres; otra vez mostrando una sobrerrepresentación masculina.

Gráfico 4. Miembros Titulares del CONACYT. Período 2025/2027 según sexo

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CONACYT

A continuación, se muestra el gráfico de los miembros suplentes, lo cual refuerza lo indicado previamente, la sobrerrepresentación masculina en todos los ámbitos.

Gráfico 5. Miembros suplentes del CONACYT. Período 2025/2027 según sexo.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del CONACYT

En la misma línea de exclusión, la política paraguaya no se queda atrás. Y es que el pasado 22 de diciembre del 2025, en la Convención Extraordinaria del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), alrededor de 302 convencionales decidieron reducir del 50% al 20% el piso mínimo de participación, bajando el logro alcanzado años atrás para las listas a cargos nacionales, departamentales, municipales y/o partidarios. Esta decisión desató la indignación de diversas mujeres dentro del partido, que la interpretaron como un golpe directo a la paridad de género.

Toda esta situación de desigualdad y pérdida de espacios, nos debe llevar a preguntarnos sobre el lugar de las mujeres en la política paraguaya, pero también a visibilizar lo que está sucediendo en la capital del país.

A pesar de que las brechas de desigualdad de género persisten, especialmente en el acceso a puestos de poder, la candidatura de Soledad Núñez para la jefatura municipal de Asunción representa un avance en la visibilidad y participación política de las mujeres desde la oposición. Núñez, exministra y excandidata a la vicepresidencia, ha sido recientemente elegida como candidata oficial para la capital, tras una encuesta interna en la que superó a la precandidata, Johana Ortega, diputada por la capital.

Este escenario es relevante no tanto por la mera participación de una mujer en la política —un ámbito en el que las mujeres participan desde hace décadas— sino porque se configura como una disputa con perspectivas concretas de acceso al poder ejecutivo municipal en las elecciones generales de este año. La candidatura de Núñez, que incluye la visibilización pública de su maternidad, desafía la cultura tradicional paraguaya que históricamente ha considerado incompatibles y excluyentes para el espacio público, los roles de mujer/madre y mujer/política.

No obstante, tendríamos que mirar también si propone transformaciones para gobernar y administrar una ciudad que reclama cuidados en cada uno de sus sitios. La otra cuestión es si la llegada de Núñez a la disputa por el poder se relaciona con un cambio en el lugar que ocupamos las mujeres en el país, o es una situación coyuntural. En este panorama de exclusión, esperamos que esta candidatura envíe un mensaje claro al status quo: las mujeres están preparadas para liderar y democratizar espacios en ciencia, trabajo y política.

Porque el lugar que ocupamos no es solo una estadística laboral: es una estructura que define quién decide, quién gobierna y quién distribuye los recursos. La verdadera transformación llegará cuando las mujeres dejemos de estar sobrerrepresentadas en el trabajo precarizado y subrepresentadas en el poder.

 

*Asunción Collante. Comunicadora, docente e investigadora en estudios críticos del discurso con perspectiva de género.

*Verónica Patricia Villalba Morales. Comunicadora, investigadora en ciencias sociales y estudios de género.

6 views

Write a comment...

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *