
Por Jorge Rolón Luna*
En 2022 publiqué los primeros datos correspondientes a la geolocalización de los casos de sicariato en Paraguay, colocando cifras y porcentajes a una cuestión que revela aspectos cruciales del fenómeno. En aquella oportunidad comparé el primer cuatrimestre de 2021 y de 2022, donde resaltaba que el departamento de Amambay concentraba el 47% de la actividad de los asesinos por encargo en 2021, lo cual se redujo al 39% en 2022. Esta declinación se daba al mismo tiempo que crecía el sicariato en otros lugares como el departamento Central, que pasó de 8% en 2021 al 12% en 2022. Resultaba llamativo que en 2022, ya menos de la mitad de los casos se registraban en Amambay, el departamento considerado “caliente”, donde el imaginario tiende -o tendía- a ubicar al sicariato casi en exclusividad.
