
Rodrigo Ibarrola
Ha pasado un año desde que Santiago Peña se hizo cargo de la presidencia de la República. Hasta aquí todo ha transcurrido casi sin variaciones en materia económica. Nada rupturista, nada transgresor. Pero antes de realizar el análisis, vale alguna advertencia. Primero, un año de gobierno es un lapso extremadamente corto para visualizar algún cambio relevante (si hubiese llevado a cabo alguno). Segundo, a pesar de haber transcurrido ese tiempo, esos doce meses se han distribuido entre dos años calendario distintos, es decir, el gobierno no ha cumplido aún el ciclo que corresponde a un ejercicio fiscal entero, lo que hace aún más difícil el análisis. Hechas las aclaraciones, haremos un repaso de algunos aspectos seleccionados de la economía, en general, y de las finanzas públicas, en particular.
