
Por Rodrigo Ibarrola.
Toda declaración de inconstitucionalidad marca una discordancia entre el discurso jurídico y las prácticas sociales efectivas, que siempre debe resolverse a favor de la consolidación y resguardo del sistema de libertades y garantías. Esta era la idea final del voto del doctor Carlos Santiago Fayt, en un fallo que sería fundamental para casi dos millones de argentinos en 1986.
