
Paola Ferraro.*
A nivel local todavía nos es difícil superar ciertos imaginarios que tienden a uniformizar realidades múltiples en el plano de la política. A modo de ejemplo, resulta notorio como voces conservadoras todavía describen con recelo el avance del movimiento de mujeres en el plano local, o clasifican al movimiento feminista como atemporal, unívoco y (por sobre todo) heredero exclusivo de tradiciones occidentales y foráneas. De ahí su singularización: El feminismo, como si fuese uno solo.
