
Por Jorge Rolón Luna*
“Mba’e 500.000 pio, che, lo que e la che, por meno de 15, 20.000 dólar, ni ndaku’éi”, había dicho un sicario confeso al autor de estas líneas para un material ya publicado. Los recientes casos de sicariato motivan a rememorar esas expresiones, para reflexionar sobre la complejidad del fenómeno y el peligroso proceso de naturalización con el que vamos tratando a esta tragedia como sociedad.
