
Por Juan Francisco Camino
La disolución del parlamento en mayo de 2017 en Ecuador, obligó al país a entrar en un nuevo período electoral en el cual se eligió presidente, vicepresidente y asambleístas para un período que finalizará en mayo de 2025. El 15 de octubre se desarrolló la segunda vuelta presidencial entre los candidatos que obtuvieron la más alta votación en la primera, y si bien los resultados podrían llevarnos a pensar en una nueva “victoria” de la centro derecha ecuatoriana, los resultados en el ballotage nos dicen muy poco sobre los verdaderos apoyos que tiene un político o una organización política, ya que, al existir solo dos opciones, la elección no representa necesariamente la preferencia del elector, sino una especie de “óptimo deseado”. Dicho de otro modo, el apoyo que se refleja en la segunda vuelta es algo “superfluo”, ya que el elector muchas veces escoge al que considera “el mal menor”.
