
por Gustavo Setrini
Hace pocos días se pronosticó que en el 2017 Paraguay marcará un nuevo record en la producción de soja. Mientras tanto, un parteaguas político crece alrededor de la expansión de la economía sojera y las polarizadas interpretaciones sobre su aporte al desarrollo paraguayo. Por un lado, están los que la ven como una tardía modernización de la agricultura paraguaya, que a su vez acelerará la modernización de la economía, la sociedad y la política. Por otro lado, están los que la califican como agro-extractivismo e imperialismo económico que sólo genera pobreza y destrucción ambiental. Aquí evaluaré la primera postura, y consideraré las posturas críticas en un segundo escrito.
