Respuesta a comentarios de “la parte fea de BECAL”

Por Guillermo Cabral

Se escribieron los artículos La parte “científica” de BECAL de Monserrat Fois y Criterios para comprender la real trascendencia de BECAL y una propuesta para asegurarlade Camilo Caballero Ocariz en respuesta a mi mi artículo La parte fea de BECAL y una propuesta para solucionarla. Les agradezco por tomarse el tiempo de leer mi escrito y tomarse el trabajo de elaborar una respuesta de manera ordenada y con referencias para sostener sus argumentos. También publicó algo recientemente Federico Mora, coordinador del programa Becal, quien en su artículo explica en detalle el programa BECAL y considera opciones de financiamiento. El tema del financiamiento de Becal despierta interés. Hubo una intensa reacción en las redes sociales. Para dar seguimiento a la discusión, me gustaría aclarar unos puntos que no quedaron suficientemente claros. También responderé algunas de las críticas y comentarios.

Mi propuesta es sobre los efectos redistributivos de BECAL, que, tal como está, no en todos los casos se da. No se plantea una reducción del programa, incluso propone una fuente de ingresos que puede ampliarlo y sostenerlo en el tiempo o financiar proyectos que complementen BECAL.

Fois y Caballero centran sus artículos en el vínculo de BECAL con la investigación y explican muy bien la política paraguaya de Ciencias y Tecnologías en la que se enmarca BECAL, sin embargo hay que tener bien en claro que BECAL no es sinónimo de investigación ni de ciencia. Se puede apreciar en esta lista programas como: “Master in Management”, “Ciencias odontológicas aplicadas”, “Maestría en Márketing político”, “Master in Finance”. En esta lista se aprecia las empresas a las que se incorporaron los becarios que ya retornaron, algunas de ellas: Tigo, Puente Casa de Bolsa, Telefuturo y Radio Monumental, Cóndor SACI, varios estudios jurídicos, Bancard, entre otros. Estas son empresas privadas con fines de lucro que se beneficiaron con un profesional de alta calidad gracias al subsidio del Estado, no son centros de investigación ni destinan sus recursos hacia la generación de recursos públicos. Es cierto que con el tiempo BECAL restringió el acceso a ciertas maestrías, pero sigue financiando (y no me parece mal) a maestrías profesionales que servirán al sector privado.

Al ver que no todo BECAL genera beneficio público directo, mi propuesta es sobre los efectos redistributivos de BECAL, que, tal como está, no en todos los casos se da. No se plantea una reducción del programa, incluso propone una fuente de ingresos que puede ampliarlo y sostenerlo en el tiempo o financiar proyectos que complementen BECAL. No se plantea tampoco una fórmula que excluya a nadie, como se ha manifestado, ya que el impuesto es posterior a cursar el postgrado y solo si se gana un ingreso bien elevado. Reitero que, tal como lo puse, que el objetivo es hacer “que BECAL sea sostenible económica y políticamente”.

Evidentemente el primer párrafo de mi artículo molestó. Pido disculpas. No me preocupa la vida personal de los becarios.

En el campo ideológico, algunos catalogaron la propuesta como conservadora y promotora del Estado chico, cuando es exactamente lo contrario. Mi propuesta es un impuesto progresivo para expandir una política. El impuesto por definición agranda el Estado, no lo achica. Un impuesto progresivo distribuye recursos de sectores de ingresos altos a bajos, y por ende está lejos de ser considerado conservador. Además, en la situación actual hay una enorme contradicción.  Las familias de más alto nivel económico, entre ellos “sojeros y ganaderos”, envían a sus hijos a colegios con doble escolaridad, con clases en lengua extranjera, robótica y métodos de enseñanza de matemáticas parecidos a Singapur en algunos casos. Otros van a colegios privados o subvencionados sin tantos agregados, y la gran mayoría (más del 80% según la Encuesta Permanente de Hogares del 2016) asiste a colegios públicos. A todos nos meten en la carrera de excelencia: ¿Quienes creen que ganan esta carrera? solo el 36% de los becarios de BECAL vienen de colegios públicos. Ese grupo menor al 20% que fue a escuelas privadas, y donde me incluyo, está altamente sobre-representado en la obtención de becas. A quienes critican mi propuesta les pregunto: ¿A quienes creen que defienden al rechazar una retribución?

Con relación al origen de los fondos de Becal, conviene apuntar algunas cuestiones. Primero, que Itaipú financie no implica que debamos tener otros criterios de eficiencia del gasto público. Un comentario común es: “Itaipú paga y entonces no importa”. Estoy absolutamente en contra de eso. Todo gasto público debe tener el mismo criterio de eficiencia, independientemente de la fuente. Además, BECAL se financia en parte con un préstamo del BID que tarde o temprano lo pagaremos todos y todas. Segundo, el impuesto que planteo no excluye otras medidas que puedan llevarse a cabo. Se planteó en las discusiones, por ejemplo, cobrar impuestos a los sojeros y ganaderos para financiar el programa. Sin embargo, esa propuesta pasa por una realidad  política y económica que solo devendrá de luchas y reivindicaciones que van mucho más allá del programa y sus beneficiarios. Por ejemplo, el presidente electo ya se ha manifestado públicamente estar en contra de este impuesto. La pregunta sobre el asunto redistributivo de Becal por tanto sigue.

También surgió una propuesta de crear barreras a la inclusión de postulantes de ingresos altos. Estoy en contra. BECAL es un programa de excelencia y debe seguir siéndolo. Sacrificar excelencia por tratar de incorporar a grupos menos representados puede generar grandes ineficiencias. Pero entiendo que la búsqueda de la excelencia genera, en gran medida, que las becas vayan a personas de los deciles más altos y considero necesario hacer algo al respecto. No hacerlo es políticamente riesgoso para la propia BECAL. Es lo que llamo, aunque no guste el adjetivo, “la parte fea” de BECAL.  La propuesta del impuesto apunta a esa asimetría como problema. Otras propuestas como mejorar la educación en todos los niveles ignora los largos años que requerirá hacerlo.

La inversión en programas de postgrado apunta a un grupo muy reducido de personas y por ello es diferente a otros gastos públicos como los de educación básica, salud, seguridad. Algunos argumentan que pedir una retribución daría pie a pedir retribuciones por otros servicios básicos que el Estado provee, pero acá hay una diferencia clara. Educación básica, salud, seguridad y otros tienen por objetivo estar disponibles para todos y todas, Becal no. Becal tiene un requisito muy exclusivo para los programas de postgrado, el título universitario. Sólo 1 de cada 100 alumnos que empiezan la primaria llegan a culminar la universidad.

Evidentemente el primer párrafo de mi artículo molestó. Pido disculpas. No me preocupa la vida personal de los becarios. Lo que quise hacer, aunque infructuosamente, es alertar sobre un tema que visualizo puede ir negativamente contra Becal.

Finalmente, me parece que el debate debe continuar, porque el problema persiste.

 

 

Foto de portada: https://www.lanacion.com.py/pais/2017/06/01/nueva-convocatoria-de-becal-para-interesados-en-obtener-grados-de-doctorado/

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