Economía

Para situaciones excepcionales medidas excepcionales: la pandemia requiere medidas estratégicas para los sectores de empleo formal e informal


Por José Ro­jas (in­vi­ta­do) y Shir­ley Gó­mez.

“Tiem­pos ex­tra­or­di­na­rios re­quie­ren ac­cio­nes ex­tra­or­di­na­rias”, afir­mó en es­tos días Ch­ris­ti­ne La­gar­de, pre­si­den­ta del Ban­co Cen­tral Eu­ro­peo. La pan­de­mia del CO­VID-19 ha obli­ga­do a prio­ri­zar la sa­lud pú­bli­ca en to­dos los paí­ses y, con ello, a cen­trar nues­tra aten­ción en cum­plir con el con­fi­na­mien­to obli­ga­to­rio para cui­dar­nos y pro­te­ger a nues­tros se­res que­ri­dos. Aho­ra bien, el con­fi­na­mien­to aca­rrea fuer­tes con­se­cuen­cias para la eco­no­mía y la so­cie­dad en ge­ne­ral. Por esta ra­zón, debe ir acom­pa­ña­do de me­di­das de pro­tec­ción so­cial que mi­ti­guen las con­se­cuen­cias ne­ga­ti­vas que pu­die­ra te­ner. Solo así se po­drá cum­plir con los ob­je­ti­vos sa­ni­ta­rios y de ais­la­mien­to so­cial. 

Paí­ses más desa­rro­lla­dos, con ma­yor ín­di­ce de for­ma­li­za­ción del tra­ba­jo, han de­mos­tra­do va­rias for­mas de pa­liar los efec­tos del con­fi­na­mien­to. Ob­via­men­te, es­tos paí­ses tie­nen fa­ci­li­da­des en cuan­to a la cuan­ti­fi­ca­ción y cua­li­fi­ca­ción de los afec­ta­dos por esta epi­de­mia, y dis­po­nen de he­rra­mien­tas para mi­ti­gar de ma­ne­ra casi in­me­dia­ta sus efec­tos ne­ga­ti­vos.  La fi­gu­ra de­ba­jo ex­po­ne las me­di­das de pro­tec­ción so­cial que to­ma­ron paí­ses como Es­pa­ña, Ita­lia y Fran­cia para re­du­cir las con­se­cuen­cias ne­ga­ti­vas del CO­VID-19.

Fi­gu­ra 1: Me­di­das adop­ta­das por Es­pa­ña, Ita­lia y Fran­cia ante la ex­pan­sión del co­ro­na­vi­rus (ac­tua­li­za­do al 18 de mar­zo de 2020)

MEDIDAESPAÑAITALIAFRANCIA
En % del PIB20%20%12%
Recursos movilizados200.000M€ (incluye 83.000M€ de fondos privados)350.000M€345.000M€
AutónomosPrestación por falta de actividadAyuda de 600€ en marzo y abril. Casos especiales podrán recibir un poco más.Disposición de un fondo de solidaridad para autónomos
Alquileres de hogaresDe momento, ninguna medidaDe momento, ninguna medidaDe momento, ninguna medida para particulares. Supensión del pago de alquileres para pequeñas empresas en apuros
ImpuestosAplazamiento y fraccionamiento en el pago de impuestos para las empresas y autónomosSuspensión del pago de facturas, impuestos e hipotecas para aliviar la presión sobre las pequeñas empresas y los hogares.Suspensión temporal de las obligaciones fiscales de empresas y ciudadanos.
Avales para préstamos100.000 eurosGarantía estatal gratuita hasta el 80% para avalar los créditos de hasta cinco millones de euros.El Estado garantizará préstamos contraídos por las empresas con la banca por valor de 300.000 millones de euros.
HipotecasMoratoria en caso de reducción de ingresosMoratoria en caso de haber perdido empleoEl Gobierno permitirá aplazar el pago de hipotecas de la primera vivienda
EmpleoAyuda de paroNo se podrá despedir a ningún trabajador durante dos mesesMecanismo “excepcional y masivo” de paro parcial e indemnizaciones para los trabajadores obligados a quedarse en casa.
Fuente: Elaboración de Andrés Gill (eldiario.es) https://bit.ly/2xWCoai a partir de los decretos de medidas adoptadas. Parte del texto fue parafraseado por razones de espacio.

En com­pa­ra­ción con los paí­ses men­cio­na­dos arri­ba, el desa­fío para Pa­ra­guay es ti­tá­ni­co. Nues­tro país tie­ne una tasa de in­for­ma­li­dad la­bo­ral que afec­ta al 65% de la po­bla­ción eco­nó­mi­ca­men­te ac­ti­va (PEA). Por esta ra­zón, el Es­ta­do debe ac­tuar en dos vías. Pri­me­ro, por el lado de la ofer­ta, debe ge­ne­rar po­lí­ti­cas para mi­ti­gar las pér­di­das de las em­pre­sas gran­des y pe­que­ñas, ga­ran­ti­zar la pro­duc­ción de los bie­nes y ser­vi­cios esen­cia­les, así como con­si­de­rar el con­trol y la re­gu­la­ción de pre­cios y abas­te­ci­mien­to. Se­gun­do, y por el lado de la de­man­da, debe sos­te­ner lo má­xi­mo po­si­ble el em­pleo for­mal y ofre­cer a los tra­ba­ja­do­res for­ma­les e in­for­ma­les me­di­das pa­lia­ti­vas para fa­ci­li­tar el con­su­mo ali­men­ta­rio bá­si­co.

El em­pleo in­for­mal sin pro­tec­ción so­cial es el que está en el ojo de la tor­men­ta. Es el sec­tor más vul­ne­ra­ble a este tipo de even­tos ca­tas­tró­fi­cos. En Pa­ra­guay, el em­pleo in­for­mal in­clu­ye a aque­llos que son asa­la­ria­dos de­pen­dien­tes de em­plea­do­res que no apor­tan al sis­te­ma de se­gu­ri­dad so­cial (por ejem­plo cos­tu­re­ros, guar­dias de se­gu­ri­dad, lim­pia­do­res, tra­ba­ja­do­res do­més­ti­cos), tra­ba­ja­do­res por cuen­ta pro­pia que no apor­tan a la se­gu­ri­dad so­cial (por ejem­plo pan­che­ros, mú­si­cos, lo­mi­te­ros, me­cá­ni­cos, pe­lu­que­ros, chi­pe­ros), así como tra­ba­ja­do­res fa­mi­lia­res o cui­da­do­res sin re­mu­ne­ra­ción. 

En la po­bla­ción in­for­mal se en­cuen­tra la po­bla­ción adul­ta del país que no apor­ta a nin­gún se­gu­ro mé­di­co (68% del to­tal de la po­bla­ción eco­nó­mi­ca­men­te ac­ti­va) y la que no apor­ta para al­gu­na ju­bi­la­ción (77% del to­tal de la po­bla­ción eco­nó­mi­ca­men­te ac­ti­va). Es­tas per­so­nas no cuen­tan con he­rra­mien­tas para en­fren­tar sho­cks como la ac­tual pan­de­mia. Para este sec­tor no apli­ca la es­tra­te­gia del te­le­tra­ba­jo o home of­fi­ce. Para ellos, “pa­rar” les pre­sen­ta la dis­yun­ti­va en­tre que­dar­se sin in­gre­sos eco­nó­mi­cos (lo cual in­clu­ye pa­de­cer ham­bre) o so­bre­vi­vir si­guien­do con sus ac­ti­vi­da­des a pe­sar de los ries­gos sa­ni­ta­rios a los que se ex­po­nen. 

Esta si­tua­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad ex­pli­ca por qué el sec­tor in­for­mal de­be­ría ser tam­bién el gru­po meta de las ac­cio­nes pro­pues­tas por el Go­bierno. Las ac­cio­nes del Go­bierno has­ta el mo­men­to se cen­tran prin­ci­pal­men­te en dos lí­neas: por un lado, la en­tre­ga de kits ali­men­ta­rios a tra­vés de las go­ber­na­cio­nes y mu­ni­ci­pios; y, por otro, la ne­go­cia­ción para re­fi­nan­ciar deu­das con el sec­tor fi­nan­cie­ro. Aho­ra bien, aun­que es­tas me­di­das sue­nan ade­cua­das, el pro­ble­ma ra­di­ca en la ela­bo­ra­ción de cri­te­rios de se­lec­ción para el ac­ce­so a los kits ali­men­ta­rios, jus­ta­men­te a cau­sa de la he­te­ro­ge­nei­dad que ca­rac­te­ri­za al gru­po  de tra­ba­ja­do­res in­for­ma­les: al­gu­nos pue­den no es­tar hoy bajo la lí­nea de la “po­bre­za mo­ne­ta­ria”, pero pre­sen­tar vul­ne­ra­bi­li­da­des pro­pias de la ex­clu­sión so­cial (como dé­fi­cits sa­ni­ta­rios, edu­ca­ti­vos y de vi­vien­da), lo que los hace me­re­ce­do­res del apo­yo ali­men­ta­rio. 

Una ex­pe­rien­cia pre­via de en­tre­ga de kits de ví­ve­res, como par­te del pro­gra­ma Sem­bran­do Opor­tu­ni­da­des del an­te­rior Go­bierno, mos­tró las di­fi­cul­ta­des que aflo­ran du­ran­te este tipo de ac­cio­nes pa­lia­ti­vas. En ese en­ton­ces, una vez rea­li­za­das las en­tre­gas de es­tos kits, se pre­sen­ta­ron de­nun­cias de cómo es­tos no lle­ga­ban a las fa­mi­lias que real­men­te ne­ce­si­ta­ban. En un país en don­de el ni­vel de par­ti­di­za­ción de po­lí­ti­cas so­cia­les es alto, con­sen­suar lis­tas de be­ne­fi­cia­rios con “in­ter­me­dia­rios” como po­lí­ti­cos, ac­to­res lo­ca­les o la Igle­sia re­sul­ta cuan­to me­nos un ries­go para la efec­ti­vi­dad de la me­di­da. En este sen­ti­do la tec­no­lo­gía po­dría ser una gran alia­da para dar ma­yor trans­pa­ren­cia y ac­ce­si­bi­li­dad sin la ne­ce­si­dad de re­cu­rrir a es­tos in­ter­me­dia­rios.

La mag­ni­tud del im­pac­to del apo­yo ali­men­ta­rio en el sec­tor in­for­mal y la ur­gen­cia que re­pre­sen­ta este tipo de apo­yos son enor­mes. Por ello, a la par de las en­tre­gas de kits, es ne­ce­sa­rio que el gru­po de ins­ti­tu­cio­nes que in­te­gran el Ga­bi­ne­te So­cial ac­túe de ma­ne­ra in­te­gral a fa­vor del sec­tor in­for­mal. Aquí se in­clu­ye a en­ti­da­des como el Mi­nis­te­rio de Desa­rro­llo So­cial, el Mi­nis­te­rio de Agri­cul­tu­ra y Ga­na­de­ría, la Se­cre­ta­ría de Emer­gen­cia Na­cio­nal, así como las go­ber­na­cio­nes y mu­ni­ci­pios, los que de­ben pre­sen­tar pro­yec­tos que pre­vean la dis­tri­bu­ción de las ayu­das, de modo de ga­ran­ti­zar la se­gu­ri­dad ali­men­ta­ria de las po­bla­cio­nes con ma­yo­res di­fi­cul­ta­des. Ejem­plos de me­di­das pue­den ser co­me­do­res po­pu­la­res en las zo­nas geo­grá­fi­ca­men­te más vul­ne­ra­bles, así como la pro­vi­sión de ali­men­ta­ción es­co­lar con los re­cau­dos sa­ni­ta­rios ade­cua­dos. Es­tas me­di­das se pue­den ar­ti­cu­lar con com­pras pú­bli­cas de la agri­cul­tu­ra fa­mi­liar, a los efec­tos de fo­men­tar la pro­duc­ción y el con­su­mo de ali­men­tos de ori­gen na­cio­nal. 

Exis­te otro gru­po de me­di­das adop­ta­das en di­fe­ren­tes paí­ses, como la tar­je­ta ali­men­ta­ria en Ar­gen­ti­na, la pro­tec­ción de los in­qui­li­nos con­tra desa­lo­jos du­ran­te la pan­de­mia en el Reino Uni­do, o la idí­li­ca ren­ta bá­si­ca uni­ver­sal im­ple­men­ta­da en lu­ga­res como Fin­lan­dia, Ca­na­dá, o Alas­ka, que tam­bién de­be­rían ir en­tran­do a la mesa de op­cio­nes por dis­cu­tir. Es­tas po­lí­ti­cas re­quie­ren una gran ar­ti­cu­la­ción in­te­ri­ns­ti­tu­cio­nal, in­clu­yen­do a los tres po­de­res del Es­ta­do. Quién sabe, qui­zá pue­dan ver luz tras el paso de esta tu­mul­tuo­sa ex­pe­rien­cia. En­tre es­tas, si bien to­das pue­den ser im­por­tan­tes para el país, cree­mos que vale la pena es­for­zar­nos por con­si­de­rar con ma­yor pre­mu­ra la ren­ta bá­si­ca, aun­que sea  tem­po­ral, ya que po­dría pa­liar la fal­ta de in­gre­sos a la que es­ta­rá so­me­ti­da gran par­te de la po­bla­ción lo­cal. Te­ne­mos que fre­nar la cur­va de con­ta­gios para ven­cer al CO­VID-19, pero a la par es vi­tal tam­bién mi­ti­gar sus im­pac­tos ne­ga­ti­vos en sec­to­res des­pro­te­gi­dos y fre­nar la cur­va de de­sigual­dad so­cial.

Ilus­tra­ción de por­ta­da: Ro­ber­to Goi­riz.

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