
Por Jorge Rolón Luna*
Existen países cuyas economías, realidades sociales y vida institucional están severamente afectadas por todo lo que trae consigo el tráfico de drogas. El Paraguay, lastrado por ese negocio abyecto, es uno de aquellos frecuentemente catalogados como narcoestado. Ya he mencionado algunos de los rasgos característicos que permiten considerar a un Estado dentro de la categoría, los llamados parámetros “decisorios”: a) el activo involucramiento del Estado en el tráfico de drogas, b) la importancia económica del narcotráfico y, c) grandes áreas dedicadas a cultivos ilegales.
