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El gasto en intereses de la deuda fue el más alto en 40 años. ¿Cómo solventaremos eso?


Por Javier Lasalle

El bajo ni­vel de deu­da de Pa­ra­guay sue­le des­ta­car­se como un pun­to po­si­ti­vo de la ma­cro­eco­no­mía pa­ra­gua­ya, sien­do Pa­ra­guay uno de los paí­ses de me­nor deu­da en Su­da­mé­ri­ca. Pero tam­bién es cier­to que Pa­ra­guay es uno de los paí­ses de me­nor pre­sión tri­bu­ta­ria. Por ello, la deu­da pue­de ser re­la­ti­va­men­te baja en fun­ción al PIB, pero no tan baja en re­la­ción con los in­gre­sos del Es­ta­do. Lo mis­mo ocu­rre con los in­tere­ses de la deu­da: pue­den ser re­la­ti­va­men­te ba­jos res­pec­to al PIB, pero no res­pec­to a los in­gre­sos. En este ar­tícu­lo quie­ro cen­trar­me en los gas­tos de los in­tere­ses de la deu­da.

En los do­ces me­ses de abril de 2023 a mar­zo de 2024 las cuen­tas pú­bli­cas mos­tra­ron algo que nos debe preo­cu­par a to­dos: lo que la Ad­mi­nis­tra­ción Cen­tral gas­ta en in­tere­ses de la deu­da, me­di­do como pro­por­ción de los in­gre­sos to­ta­les, tuvo el ma­yor re­gis­tro en más de cua­ren­ta años (ver grá­fi­co 1). El grá­fi­co mues­tra los gas­tos en in­tere­ses so­bre los in­gre­sos to­ta­les de la ad­mi­nis­tra­ción cen­tral para cada año (enero a di­ciem­bre) y la úl­ti­ma ba­rra para los úl­ti­mos doce me­ses dis­po­ni­bles, de abril de 2023 a mar­zo de 2024. En los úl­ti­mos doce me­ses el 12,5% de los in­gre­sos se uti­li­za­ron para pa­gar in­tere­ses, esto es, uno de cada ocho gua­ra­níes de in­gre­sos en im­pues­tos, ro­yal­ties y otros, fue­ron para pa­gar in­tere­ses. El re­gis­tro má­xi­mo an­te­rior ha­bía sido en el año 1990.

Grá­fi­co 1: Gas­to en in­tere­ses so­bre in­gre­sos to­ta­les (Ad­mi­nis­tra­ción Cen­tral).

Fuen­te: SI­TU­FIN – MEF.

Los gas­tos en in­tere­ses en 2023 fue­ron de Gs. 5.217 mil mi­llo­nes (unos USD 715 mi­llo­nes). A modo de com­pa­ra­ción, el pre­su­pues­to obli­ga­do del mis­mo año del Mi­nis­te­rio de Edu­ca­ción y Cien­cias (MEC) fue de Gs. 9.792 mil mi­llo­nes (USD 1.242 mi­llo­nes), el del Mi­nis­te­rio Sa­lud Pú­bli­ca y Bie­nes­tar So­cial (MSPBS) de Gs. 9.156 mil mi­llo­nes (USD 1.254 mi­llo­nes) y el del Mi­nis­te­rio de Obras Pú­bli­cas y Co­mu­ni­ca­cio­nes (MOPC) de Gs. 7.783 mil mi­llo­nes (USD 1.066 mi­llo­nes).

El au­men­to de los gas­tos en in­tere­ses obe­de­ce a dos mo­ti­vos: al au­men­to de la deu­da de los úl­ti­mos años de­bi­do al per­sis­ten­te dé­fi­cit fis­cal (más gas­tos que in­gre­sos por par­te del Es­ta­do) y al au­men­to de la tasa de in­te­rés a ni­vel in­ter­na­cio­nal.

¿Qué es­pe­rar a fu­tu­ro? La evo­lu­ción de la deu­da de­pen­de­rá de va­rios fac­to­res. Pri­me­ro, como el plan del go­bierno plan­tea con­ti­nuos dé­fi­cits para los pró­xi­mos años, la deu­da au­men­ta­rá no­mi­nal­men­te. El go­bierno evi­tó una con­ver­gen­cia ra­di­cal que po­dría lle­var a te­ner dé­fi­cit cero o den­tro del mar­gen de la Ley de Res­pon­sa­bi­li­dad Fis­cal, y puso como me­tas fis­ca­les un dé­fi­cit de 4,1% del PIB en 2023, 2,6% del PIB en 2024, 1,9% del PIB en 2025 y 1,5% del PIB em 2026.

Se­gun­do, la deu­da no ne­ce­sa­ria­men­te au­men­ta­rá en tér­mi­nos del PIB. Eso sig­ni­fi­ca que even­tual­men­te el PIB po­dría cre­cer más rá­pi­do que la deu­da, por lo que el ra­tio deu­da/​PIB ba­ja­ría. Tam­bién po­drían cre­cer a ta­sas si­mi­la­res, man­te­nién­do­se el ra­tio es­ta­ble. Ade­más, hay que te­ner en cuen­ta que la evo­lu­ción del PIB es bas­tan­te in­cier­ta para nues­tro país, ya que los prin­ci­pa­les ru­bros eco­nó­mi­cos (como la agri­cul­tu­ra y la ga­na­de­ría) de­pen­den y es­tán ex­pues­to a cho­ques cli­má­ti­cos y de pre­cios in­ter­na­cio­na­les. Las se­quías de los úl­ti­mos años han afec­ta­do bas­tan­te nues­tro desem­pe­ño y, si a esto su­ma­mos que los pre­cios in­ter­na­cio­na­les no son los más fa­vo­ra­bles, po­dre­mos te­ner una si­tua­ción de PIB es­tan­ca­do y deu­das cre­cien­tes.

Ter­ce­ro, la tasa de in­te­rés in­ter­na­cio­nal. En es­tos mo­men­tos es­ta­mos con­vi­vien­do con los in­tere­ses más al­tos en los úl­ti­mos 20 años. Si bien se pro­yec­ta­ban re­duc­cio­nes de la tasa de in­te­rés des­de el año 2024 por par­te de la FED de los EEUU, la per­sis­ten­cia de la in­fla­ción en EEUU hace que sea in­cier­to el ca­mino que ten­drá la tasa de in­te­rés a fu­tu­ro. Lo más pro­ba­ble es que baje, pero qui­zá más tar­de lo que se pen­sa­ba y a me­nor rit­mo. Esto hace pre­ver que, para los pró­xi­mos años, el peso de los in­tere­ses se­gui­rá ele­va­do, ab­sor­bien­do una bue­na par­te del pre­su­pues­to na­cio­nal.

El es­ce­na­rio ac­tual es de­li­ca­do res­pec­to a los ele­va­dos ni­ve­les de en­deu­da­mien­to y pago de in­tere­ses de deu­da. Sin em­bar­go, exis­ten me­ca­nis­mos para que esto no se sal­ga de con­trol Fun­da­men­tal­men­te, lo que hay que ha­cer es eli­mi­nar el dé­fi­cit fis­cal para ba­jar el ni­vel de deu­da. En po­cas pa­la­bras, hay que ir re­du­cir los gas­tos, de ma­ne­ra que no su­peren los in­gre­sos, o, por el con­tra­rio, man­te­ner los gas­tos ac­tua­les, pero subir los in­gre­sos.

En su momento, Milei dijo que “se cortaría un brazo antes de subir impuestos”. Apenas subió al gobierno y una de sus primeras medidas fue aumentar impuestos y, a pesar de ello, continúa con los dos brazos intactos.

Res­pec­to al ni­vel de gas­tos, todo in­di­ca que exis­te una tre­men­da di­fi­cul­tad para con­cre­tar me­di­das. Los lla­ma­dos a me­jo­rar la ca­li­dad del gas­to pú­bli­co han sido cons­tan­tes en los úl­ti­mos años. Tam­bién, son ob­vias las ne­ce­si­da­des en Sa­lud, Edu­ca­ción y otros, por lo que di­fí­cil­men­te vea­mos una re­duc­ción del gas­to pú­bli­co. En suma, más allá de los dis­cur­sos a fa­vor de re­du­cir el gas­to, el gas­to pú­bli­co no ba­ja­rá lo su­fi­cien­te para eli­mi­nar el dé­fi­cit.

En­ton­ces, que­da au­men­tar im­pues­tos para subir los in­gre­sos. Esta es una al­ter­na­ti­va que de­be­ría ser ana­li­za­da, aun­que el go­bierno de San­tia­go Peña dijo que no lo hará. Es cues­tión de mi­rar lo que ocu­rrió en Ar­gen­ti­na con el go­bierno de Ja­vier Mi­lei para ver que la prac­ti­ci­dad mu­chas ve­ces se im­po­ne a lo ideo­ló­gi­co. En su mo­men­to, Mi­lei dijo que “se cor­ta­ría un bra­zo an­tes de subir im­pues­tos”. Ape­nas subió al go­bierno y una de sus pri­me­ras me­di­das fue au­men­tar im­pues­tos y, a pe­sar de ello, con­ti­núa con los dos bra­zos in­tac­tos.

La si­tua­ción en la que es­ta­mos hace ur­gen­te un de­ba­te más am­plio y, so­bre todo, más prác­ti­co so­bre lo que de­be­mos ha­cer como país, ya que in­clu­so lo­gros como nues­tra es­ta­bi­li­dad ma­cro­eco­nó­mi­ca po­drían en­trar en cues­tión si no ha­ce­mos nada.

¿Se animará el gobierno paraguayo a aumentar impuestos, reducir el déficit y la carga de intereses? Hasta Milei entendió que endeudar al país en este contexto de muy altas tasas de interés no era el mejor camino, por lo que dejó de lado lo ideológico, subió impuestos y usó la “motosierra” para cortar gastos en el Estado. 

Re­to­me­mos el sen­ti­do prác­ti­co del Pre­si­den­te Mi­lei. Na­die duda de la con­vic­ción li­be­ral de Mi­lei, de achi­car el Es­ta­do y de re­du­cir im­pues­tos. ¿Por qué en­ton­ces subió los im­pues­tos? Por­que cuan­to uno está en dé­fi­cit, o sea, gas­tan­do más que lo que re­cau­da, no que­dan mu­chas op­cio­nes. No subir im­pues­tos im­pli­ca se­guir au­men­tan­do la deu­da, y au­men­tos cons­tan­tes de la deu­da im­pli­can que en al­gún mo­men­to sea inevi­ta­ble un au­men­to de im­pues­tos. La dis­yun­ti­va, en si­tua­cio­nes de dé­fi­cit, es im­pues­tos hoy o im­pues­tos ma­ña­na. Mi­lei au­men­tó im­pues­tos por­que en­tien­de que mu­chas op­cio­nes no ha­bía, a pe­sar de que sí está re­du­cien­do gas­tos de ma­ne­ra im­por­tan­te. Pero con eso no al­can­za­ba.

¿Se ani­ma­rá el go­bierno pa­ra­gua­yo a au­men­tar im­pues­tos, re­du­cir el dé­fi­cit y la car­ga de in­tere­ses? Has­ta Mi­lei en­ten­dió que en­deu­dar al país en este con­tex­to de muy al­tas ta­sas de in­te­rés no era el me­jor ca­mino, por lo que dejó de lado lo ideo­ló­gi­co, subió im­pues­tos y usó la “mo­to­sie­rra” para cor­tar gas­tos en el Es­ta­do.

En Pa­ra­guay, si no se au­men­tan im­pues­tos, ve­re­mos una cre­cien­te cuen­ta de in­tere­ses que pron­to será ma­yor a todo lo que el MOPC in­vier­te en obras pú­bli­cas. Ade­más, ire­mos en­tran­do pau­la­ti­na­men­te en una si­tua­ción de in­cer­ti­dum­bre so­bre nues­tra ca­pa­ci­dad de pa­gos, con sus con­co­mi­tan­tes efec­tos ne­ga­ti­vos en el ac­ce­so a cré­di­to, ni­ve­les de in­ver­sión, con­su­mo y otros in­di­ca­do­res fun­da­men­ta­les.

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