
Guillermo Sequera
Cuando hablamos de tabaquismo, solemos pensar en una persona que fuma y en las enfermedades que puede desarrollar. Pero antes de que un cigarrillo llegue a sus manos hubo decisiones sobre su precio, su publicidad, los lugares donde se permite consumirlo y las condiciones de su venta. Esas decisiones pertenecen al terreno de las políticas públicas. Por eso, prevenir el daño del tabaco también exige examinar quién influye en las reglas y qué capacidad tiene el Estado para defender el interés de la población.
