
Por Asunción Jara*.
La emergencia de la pandemia a nivel global ha visibilizado un tema históricamente relegado en nuestro país: la depresión.
Por mucho que nos pese, el debate en la sociedad paraguaya sobre “el sentirse mal” hoy es nulo porque, para esta, no existe el “ánimo depresivo”. Y, aunque sí lo padezca, en lo posible ese estado estará suprimido y reforzado con una famosa frase negacionista: “depresión ndaha’éi mboriahu mba’asy” (la depresión no es una enfermedad del pobre). Así que cabe preguntarnos: ¿por qué esa negativa del paraguayo a reconocer que se siente deprimido?
